Así devuelven la vida a una mano amputada en el HUBU, referente nacional

El servicio de Cirugía Plástica del HUBU realiza complejas cirugías reparadoras que se extienden durante más de 6 horas

Silvia Ramos

Burgos - Publicado el

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El servicio de Cirugía Plástica del Hospital Universitario de Burgos (HUBU) abarca un amplio abanico de complejas intervenciones que van mucho más allá de la concepción tradicional de la estética. El equipo, liderado por el doctor Miguel Estefanía, se ha convertido en un referente nacional en técnicas como el reimplante de mano catastrófica.

Una especialidad para ‘reparar’

“Nuestra especialidad se recoge como cirugía plástica, estética y reparadora, pero de esos tres nombres, solo uno es estética”, explica Miguel Estefanía, jefe del servicio. Aunque en toda intervención se busca el mejor resultado estético posible, el foco principal es siempre la reparación.

HUBU

Beatriz Palmero, Nicole Mercier y Miguel Estefanía en el micrófono de COPE con Silvia Ramos

Desde el HUBU se aborda la patología completa de la mano, la cirugía oncológica de cabeza y cuello junto a los otorrinos, el tratamiento de sarcomas y todo tipo de cáncer cutáneo, con especial atención al melanoma. Además, el equipo asume la traumatología facial, una labor que en otros centros realiza el servicio de maxilofacial.

El ‘milagro’ de un reimplante

Para que una mano amputada vuelva a tener vida, es necesario un complejo proceso que se trata de un reimplante y no de un trasplante. El procedimiento implica fijar el hueso, reparar las arterias y venas para devolver el riego sanguíneo y, finalmente, conectar tendones y nervios para restaurar la funcionalidad.

Estas cirugías, que pueden durar desde seis hasta más de doce horas, cambian por completo la vida del paciente. Según explica Nicole Mercier, jefa de sección y coordinadora de residentes, el éxito de un reimplante permite que las personas “puedan reincorporarse a su vida laboral normal y tener una vida completamente normal” tras un largo periodo de rehabilitación.

Silvia Ramos

Uno de los quirófanos de Cirugía Plástica del HUBU

Hay pacientes que pueden reincorporarse a su vida laboral normal y tener una vida completamente normal"

Nicole Mercier

Jefa de sección y coordinadora de residentes

Aunque todos los casos son importantes, Miguel Estefanía confiesa que los que más le conmueven son los infantiles: “Los niños, cuando vienen con traumatismos de mano importantes, son los que más alegría te da cuando las cosas salen razonablemente bien”.

Formación y trabajo a pleno rendimiento

El ritmo en el servicio es frenético. Un día normal pueden tener hasta cinco quirófanos funcionando de manera simultánea, llegando a operar a unos 30 pacientes. El equipo fijo está compuesto por 11 adjuntos y 7 residentes, además de recibir a rotantes externos de otros hospitales de España.

Silvia Ramos

Nicole Mercier y Beatriz Palmero lavandose las manos en la zona de lavado quirúrgico

La alta carga de trabajo supone un desgaste. “Cansa, es una especialidad que cansa físicamente y psicológicamente también”, admite Miguel Estefanía. Sin embargo, esta intensidad es vista como una ventaja formativa por los más jóvenes, como Beatriz Palmero, residente de último año.

Ves muchas cosas, haces muchas cosas y tienes oportunidad de salir mucho mejor formado que en otros sitios"

Beatriz Palmero

Residente de Plástica de último año

Para Beatriz Palmero, el gran volumen de trabajo es positivo porque “ves muchas cosas, haces muchas cosas y tienes oportunidad de salir mucho mejor formado que en otros sitios”. A pesar de la exigencia, se muestra contenta y con la intención de quedarse en el hospital. Su parte favorita es la microcirugía, que le ha llevado a formarse en países como Corea o Japón.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.