La tradición prohibida que recupera un pueblo de Toledo tras 300 años: "Quemar lo malo y recibir lo bueno"
Los Moharraches de Pelahustán, la fiesta pagana prohibida por las autoridades hace tres siglos que renace con sus hogueras y cencerros en la víspera de San Andrés
Toledo - Publicado el
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Hubo un tiempo en que los cencerros de Pelahustán sonaban más fuerte que las campanas. Eran los tiempos en los que los Moharraches traían de cabeza a curas y alcaldes. Luego vinieron las prohibiciones, los silencios, el olvido…
La localidad toledana de Pelahustán ha recuperado una de sus tradiciones más ancestrales: los moharraches. Esta mascarada pagana, prohibida hace 300 años, vuelve a las calles del municipio para celebrar la víspera de San Andrés, en un evento que marca la reconciliación entre la tradición y las autoridades locales.
Una tradición prohibida durante 300 años
Según ha explicado el alcalde de Pelahustán, Roberto García, a los micrófonos de COPE Toledo, la fiesta fue prohibida hace tres siglos por el cura y el alcalde de la época. La decisión no solo se debió a su carácter no religioso, sino también a que "había sido usurpada por algunos vándalos que utilizaban los mismos trajes y las mismas indumentarias para hacer el mal, para delinquir", lo que generó una gran confusión.
Ahora, 300 años después, "se ha producido la milagrosa reconciliación entre todos los poderes públicos y nuestro enmascarados, y han vuelto a las calles de nuestro pueblo", ha señalado García. El regreso de los moharraches supone "un verdadero orgullo y un motivo de celebración", según el alcalde.
Hogueras, cencerros y naturaleza
Los moharraches son un grupo de personas ataviadas con sacos y elementos recogidos de la naturaleza, como bellotas o corchos de encina. Un elemento diferenciador es el cencerro, que según el alcalde, remite a "la tradición profesional y ganadera que tiene Pelahustán desde sus orígenes".
La tradición también incluye un componente esencial: las luminarias o hogueras. Al igual que en otras celebraciones como San Juan, el fuego simboliza el cambio estacional y la purificación. El objetivo, en palabras del alcalde, es "quemar lo malo y recibir lo bueno", una magia que se une a la celebración del patrón del pueblo, San Andrés.
El objetivo es quemar lo malo y recibir lo bueno"
Alcalde de Pelahustán
Un regreso que crece cada año
Hay registros históricos, que exponen como los moharraches tenían una presencia importante en las festividades locales, y aunque su día grande era San Blás, también aparecían en otras celebraciones a lo largo del año como es San Andrés, animando al pueblo.
Por ello, la salida de los moharraches en este pueblo tendrá lugar el 29 de noviembre, en la víspera de San Andrés. El año pasado, la tradición resurgió por sorpresa con solo dos participantes, pero este año el grupo ha crecido exponencialmente hasta alcanzar casi los 20 integrantes y su reaparición se ha anunciado de forma oficial.
La jornada estará repleta de actividades. Los moharraches realizarán un encuentro con otras mascaradas de la provincia de Toledo y contarán con el acompañamiento musical de las dulzainas de la Sagra. Además, serán los encargados de realizar el encendido oficial de las hogueras y escenificarán públicamente su reconciliación con el alcalde y el cura para poder volver a las calles. El evento se completará con un mercado de artesanía y una jornada gastronómica.
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