Pocos saben que detrás de la caza existen trabajos que se resisten a extinguir y que todavía mantienen familias

La actividad cinegética no solo genera miles de empleos, sino que es el sustento de profesiones tradicionales que resisten al paso del tiempo en la región

Carmen Rodenas

Toledo - Publicado el

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Castilla-La Mancha se ha consolidado como un referente cinegético en España, generando anualmente más de 1.140 millones de euros y sosteniendo 22.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Con más de 52.000 cazadores y casi 6.000 cotos de caza, la región es la segunda en superficie cinegética y la que más cazadores atrae de otras comunidades.

En cifras

2%La caza en Castilla La Mancha supone el 2% del PIB

Recientemente, la implantación de la licencia interautonómica de caza y pesca ha supuesto un gran avance para los aficionados. Como explica Agustín Rabadán, presidente de la Federación de Caza de Castilla-La Mancha, esta medida permite cazar en diez comunidades autónomas con un único permiso, "algo que facilita las cosas" y ahorra papeleo y costes a los cazadores.

Tendrá una validez de un año y un coste fijo de 70 euros para la caza y de 25 euros para la pesca. No obstante, la consejera ha recordado que en Castilla-La Mancha las licencias autonómicas de caza y pesca son gratuitas para los ciudadanos de la región, por lo que los castellanomanchegos no tendrán que pagar para obtener esta licencia interautonómica.

Oficios que sobreviven gracias a la caza

Más allá de las cifras, la caza es el sustento de oficios que, de otro modo, habrían desaparecido. Un ejemplo es la taxidermia, un arte que en el taller Taxidermia Medina, en Ventas con Peña Aguilera (Toledo), ha pasado de padres a hijos desde los años 50.

Gregorio Medina, al frente junto con su hermano, del negocio familiar, asegura tener la agenda completa con encargos que vienen "de todas partes del mundo", desde safaris en África hasta piezas de Kazajistán o Turquía. A pesar de la alta demanda, considera que es un trabajo "poco valorado monetariamente por las horas que se echan", y detalla que "si cobrásemos las horas como un simple taller mecánico, tendríamos que cobrar más".

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Fotografía recurso de taxidermia

Rehalas, una economía circular en el mundo rural

Ángela Ormeño, quien gestiona tres rehalas, 'El Pancho' describe su labor como una forma de vida que genera una importante riqueza circular en las zonas rurales. Este trabajo requiere la contratación de empleados y demanda servicios asociados para el mantenimiento de los perros, las instalaciones y los vehículos.

Ormeño destaca el carácter sacrificado de su oficio, pero también su papel en el ecosistema económico local: "es una economía circular en la que nosotros colaboramos". Además, subraya la importancia de asegurar el futuro de estas profesiones, insistiendo en que "hay que darles a conocer todo este tipo de oficios para que los chicos lo conozcan y tengan la libertad de elegir" si quieren dedicarse a ello, garantizando así el relevo generacional.

Hay que darles a conocer todo este tipo de oficios para que los chicos lo conozcan y tengan la libertad de elegir"

Ángela Ormeño

Dueña de rehalas

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