Un exiliado iraní en España revela el horror del régimen: "Me condenaron a 300 latigazos"
Ramin Kamalian, residente en Guadalajara desde hace 30 años, narra las torturas que sufrió y la falta de libertades que le obligaron a huir de su país
Guadalajara - Publicado el
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Desde este lado del mundo miramos a Oriente Próximo con la curiosidad que da sabernos a salvo. Pero algunas de las miradas que enfocan desde aquí, lo hacen esperando ver algo distinto. Son personas que ven en Irán un proyecto fallido, un lugar al que les gustaría poder volver pero no pueden. Te hablo de los iraníes que durante estas décadas de dictadura islámica han tenido que huir del país y se han visto obligados a construir sus vidas lejos de la tierra que les vio nacer.
Ramin Kamalian tiene 56 años, hace 30 pisó suelo español por primera vez. Tenía 20 años y vino con su familia huyendo del régimen iraní. Con 20 años ya había luchado en una guerra, había sufrido torturas y castigos físicos, y ya había estado en la cárcel en Irán. Ahora vive aquí, en Guadalajara, desde hace 30 años. Y mira hacia Irán con la esperanza de ver a un pueblo iraní libre de ataduras.
Una juventud robada por el régimen
Kamalian recuerda el país que dejó atrás y cómo desde joven sintió que "no era un sitio para que yo pudiera desarrollar mi vida". Con tan solo 15 años, fue enviado a la guerra de forma obligatoria: "Ponían autobuses delante de los colegios y cogían a los niños y los llevaban a la guerra sin tener absolutamente ni idea de nada".
Estuve en la guerra, en la cárcel y me condenaron a 300 latigazos por llevar manga corta en verano"
Iraní en Guadalajara sobre el régimen de los Ayatolás
Ramin en la manifestación contra el Régimen de los Ayatolás hace una semana con su hijo
Su disidencia le costó cara. Él mismo relata las consecuencias de oponerse al régimen. "Simplemente por el hecho de llevar manga corta, me llevaron a una comisaría de la Guardia Revolucionaria y allí mismo, me condenaron a 300 latigazos", explica. Con 17 años, fue encarcelado en una cárcel de adultos, una experiencia que le llevó a tomar la decisión de marcharse: "Si me quedaba allí, cualquier día iba a encontrar la muerte".
Un pueblo con sed de libertad
Kamalian anhela que Irán "vuelva a ser como estaba antes". Aunque reconoce que el régimen del Sha no era una democracia total, asegura que "la gente vivía en paz, tenía para comer, tenía libertad y las mujeres tenían derechos". Critica duramente la situación actual, donde "está todo pisoteado" y se permiten atrocidades como casar a niñas de 7 años con hombres de 60. "Esa lacra se tiene que ir, de alguna forma, se tiene que limpiar", sentencia.
La gente vivía en paz, tenía para comer, tenía libertad y las mujeres tenían derechos"
Iraní en Guadalajara sobre el régimen de los Ayatolás
Ante las recientes protestas y la violencia interna, Kamalian asegura que "el pueblo iraní tiene sed de libertad" y que ya estaba en la calle antes de las llamadas de apoyo de líderes internacionales. Sostiene que la gente está "dolida", pero subraya la importancia del apoyo exterior: "Con un poquito de ayuda, todo el mundo debería de ayudar. No solamente digo Trump o Israel, es que la Comunidad Europea debería de ayudar igualmente", reclama.
El contacto con su familia y amigos que permanecen en el país le ofrece un panorama desolador, que describe como "una película de terror". Narra historias que considera increíbles para quien vive en un país libre, incluyendo "violaciones a las niñas de 10, 12, 15 años en la cárcel" y la posterior desaparición de sus cuerpos. Un testimonio que evidencia la brutalidad de un régimen que le obligó a buscar una nueva vida a miles de kilómetros.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.