Costaleros de carretera: la generación que se hace cientos de kilómetros por devoción

Un grupo de jóvenes de Guadalajara compagina sus estudios con la pasión de ser costalero, recorriendo cientos de kilómetros por devoción a la Semana Santa

Nacho Rodríguez de Tapia

Guadalajara - Publicado el

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Un saco de arpillera y una morcilla de tela y algodón hacen una suerte de protección para el morrillo, para la cerviz, que es donde se apoyará la trabajadera, donde descansarán los kilos de los pasos. Es, muchos lo dicen, el oficio más bonito del mundo... una forma única de vivir la semana santa. Siendo los pies de la virgen o de Cristo, cuando caminan por las calles a la vista de los fieles.

Tanto es así, que dicen que el que lo prueba una vez ya no puede dejar de hacerlo. Eugenio es uno de ellos y prueba viva de ello. Hace más de 20 años que este costalero de la Macarena probó los kilos y ha pasado por distintos pasos. Este año vuelve a salir: "Es algo tan grande lo que se siente, que no puedo hacer menos que repetir un año y otro año", afirma.

Foto hecha por un costalero, Raúl 

La procesión de la Hermandad de los Estudiantes de Madrid salió el Domingo de Ramos

Sacrificio y vocación: costaleros de carretera

Eugenio no está solo en su devoción. Forma parte de una cuadrilla de "costaleros de carretera" que invierten tiempo y dinero en desplazarse para ensayar y procesionar en distintas ciudades. Con él viajan compañeros como Javier Rojo, quien resume su entrega con una frase contundente: "Cuando haces una cosa que te gusta y de verdad te apasiona, esos pequeños sacrificios dejan de ser sacrificios y lo haces por gusto".

Cuando haces una cosa que te gusta y de verdad te apasiona, esos pequeños sacrificios dejan de ser sacrificios y lo haces por gusto""

Javier Rojo

Costalero de la Macarena de Guadalajara 

A esta aventura se sumó Jaime Ortiz, primo de Javier. Para él, ligado a la Semana Santa desde niño, el paso a ser costalero fue natural. Tras un primer año de prueba, ambos decidieron que podían con más. "Teníamos la ilusión, las ganas y nos lanzamos a Madrid sin dudarlo", recuerda Jaime sobre cómo buscaron un segundo paso.

Los primos Jaime y Javier frente al palio de la Macarena en Guadalajara


Compaginar ensayos y estudios

La logística es un desafío, pero no un impedimento. La clave es la organización, ya que los ensayos en Madrid son los viernes y en Guadalajara, los fines de semana, lo que evita solapamientos. Javier Rojo, quien este año ha compaginado los ensayos con la preparación del examen MIR de Medicina, lo explica así: "Es todo organizar. Las horas que me quita del viernes el ensayo en Madrid, las saco el domingo después del ensayo de Guadalajara".

En el mismo coche viaja Javier Santos, estudiante de Enfermería. Él también subraya el sobreesfuerzo que supone compaginar estudios y ensayos en Madrid, con viajes que terminan de madrugada. "Al final, deja ver que lo que hacemos es porque nos gusta", reflexiona sobre las frías noches de vuelta a casa.

El relevo generacional está asegurado

Este grupo de amigos no solo representa a los "costaleros de carretera", sino también al relevo generacional de la Semana Santa en Guadalajara. El crecimiento de su hermandad es la mejor prueba. "Hemos pasado de un año salir 28 personas a dos años más tarde tener prácticamente dos cuadrillas formadas, estar casi 60 personas por paso", explica uno de ellos sobre la cuadrilla del palio de la Esperanza Macarena.

Eugenio, Javier Santos, Javier Rojo, Jaime Ortiz y Marcos Henche, que forman esta cuadrilla de costaleros de carretera, saldrán mañana debajo de la Santísima Virgen de la Esperanza Macarena. Buena estación de penitencia para ellos.

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