¿Quién protege a los profesionales sanitarios de Cantabria frente a las agresiones?: "Puede acabar en algo grave"
El balance de 2025 deja 238 agresiones a personal de la sanidad pública de nuestra comunidad
Santander - Publicado el
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Cuando te encuentras mareado, te duele la cabeza o sientes malestar sueles acudir a un centro de salud. Sabes que allí van a ayudarte y revisar que todo está bien. Pero, te has preguntado quién cuida a esas personas que se encargan de cuidarnos a nosotros.
El año pasado, los trabajadores de la sanidad pública de Cantabria denunciaron 238 agresiones de pacientes, cerca de un 14% menos que el año anterior. Son datos recogiso en la memoria anual de agresiones a profesionales sanitarios en Cantabria. A pesar de esta bajada, el director de Planificación de la Consejería de Salud, Óscar Fernández Torre, ha instado a mantener una actitud "prudente", ya que "cualquier agresión es un hecho a tomar muy en serio".
Fernández Torre ha subrayado que este descenso puntual en Cantabria contrasta con la tendencia creciente a nivel nacional e internacional. Por ello, ha asegurado que no se pueden "bajar las alertas ni mucho menos" y que las medidas de prevención adoptadas deben ser "potenciadas" para que su efecto se refleje en las cifras de años sucesivos.
Un plan integral de prevención
Desde la Consejería de Salud se han impulsado varias medidas orientadas a la prevención, aunque reconocen que tienen un "impacto limitado" al tratarse de un problema de contexto social y educativo. La más destacada a nivel normativo es la modificación de la Ley de Ordenación Sanitaria de Cantabria, que ahora permite "perseguir aquellas agresiones que son leves".
Lo que empieza como una elevación del tono, si no se interviene, puede acabar en algo más grave"
Consejería de Salud
Otras actuaciones clave incluyen un buen sistema de registro de todos los incidentes violentos, tanto en la sanidad pública como en la privada, y la capacidad de la administración para actuar de oficio. "Cuando tenemos constancia de una agresión y el agredido decide no denunciar, la administración sí puede de oficio actuar con un expediente sancionador", ha explicado Fernández Torre.
La formación de los profesionales es otro pilar fundamental en la estrategia de prevención. El objetivo es dotarles de herramientas para "desescalar la agresividad, manejarla o, en el peor de los casos, huir de ella". Según los datos facilitados, el año pasado se formaron a más de 2.500 profesionales del Servicio Cántabro de Salud.
Sancionar para disuadir y denunciar para proteger
El régimen sancionador tiene una utilidad preventiva clara al actuar sobre los agresores reincidentes, que se calculan en torno a "un tercio del total". Fernández Torre ha señalado que, al igual que con las multas de tráfico, "actuar sobre ellas y sancionarles tiene un efecto disuasorio muy notable".
Es una sentencia muy esperada y realmente estamos satisfechos de que se haya producido"
Consejería de Salud
De las 238 agresiones notificadas, 26 fueron físicas. Un análisis detallado revela que 10 de ellas se produjeron en un contexto donde el paciente no tenía intencionalidad, como puede ser el caso de una persona mayor desorientada. Por tanto, las agresiones físicas intencionales fueron 16, una cifra que, aunque menor, sigue siendo preocupante.
Una sentencia pionera como ejemplo
Finalmente, Óscar Fernández Torre ha valorado muy positivamente la sentencia dictada hace una semana contra una persona que cometió una agresión "terriblemente grave" a un sanitario. Considera que este fallo judicial refrenda las actuaciones que se están llevando a cabo desde el Gobierno y tiene un carácter "ejemplarizante".
El director de Planificación ha concluido que, si bien las medidas contra las agresiones más graves son drásticas, también se debe poner el foco en las más leves. "Son el preludio de una escalada de agresividad, y ahí también queremos poner el foco", ha sentenciado.
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