“Podía haber sido cualquiera”: los vecinos de Cueto, en Santander, recuerdan el peligro de la pasarela de El Bocal tras la tragedia

Los vecinos del entorno de El Bocal lamentan la tragedia, denuncian la falta de mantenimiento y advierten que podía haber sido cualquiera

Álex García

Santander - Publicado el

3 min lectura

La tragedia ocurrida este martes en la zona de El Bocal, al norte de Santander, ha generado una profunda conmoción entre los vecinos. Un día después del colapso de la pasarela de madera que causó la muerte de cinco jóvenes y la desaparición de una estudiante, el entorno de la senda costera habla de dolor, incredulidad y una creciente preocupación por el estado de conservación de la zona.

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Servicios de emergencias trabajan en la playa de El Bocal, en Santander

El lugar del accidente es parte de la senda costera que conecta Cabo Mayor con la Virgen del Mar, un recorrido muy popular tanto para los santanderinos como para los turistas. Por este camino transitaba el grupo de estudiantes del CIFP La Granja de Heras cuando la estructura cedió, precipitándolos a la zona de rocas bajo los acantilados.

Una tragedia que podía evitarse

Agustín Bedia, vecino de Cueto, conoce bien este tramo del litoral. "Toda la familia somos de aquí y hemos paseado muchísimos años por esta senda. Nos hemos bañado muchas veces en El Bocal", explica. Aunque hacía años que no pasaba por la pasarela, cree que lo ocurrido obliga a depurar responsabilidades. "Cuando ocurre una desgracia tan enorme con unos chavales tan jóvenes, alguien tiene que asumir responsabilidades", señala.

Si una estructura no está en condiciones, lo mínimo es poner señales de peligro o cortar el paso hasta que se repare"

Vecinos de Cueto en Santander

En su opinión, se deberían haber tomado medidas preventivas. "Si una estructura no está en condiciones, lo mínimo es poner señales de peligro o cortar el paso hasta que se repare", afirma. Bedia subraya el riesgo para quienes no conocen la zona: "Aquí pasa mucha gente de fuera. Si tú no conoces el lugar, no vas a pensar que puede ocurrir algo así. Nosotros que somos de aquí ya tenemos más respeto a estos sitios, pero quien viene de fuera no lo sabe".

Una zona “dejada de la mano de Dios”

La conmoción es compartida por otros residentes, como Ana María Fernández, quien vive la noticia con "mucha pena y mucho dolor". Para ella, el accidente es un duro recordatorio del peligro latente: "Pensando que podría haber sido cualquiera de las personas que venimos aquí a pasear durante el verano o durante el invierno". Aunque ella no suele transitar esa ruta, sus hijos sí lo hacen con frecuencia.

Podría haber sido cualquiera de las personas que venimos aquí a pasear"

Vecinos de Cueto en Santander

Fernández considera que el entorno de El Bocal necesita más atención desde hace tiempo. "Es una zona que está un poco dejada de la mano de Dios", lamenta. Según relata, la vigilancia es escasa y el número de visitantes ha crecido notablemente, incluyendo turistas en autocaravana. "Viene mucha gente, incluso extranjeros que pasan días aquí. Y al final puede ser un riesgo para cualquiera si no hay control ni vigilancia", advierte.

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Imagen del puente en El Bocal

Ambos vecinos coinciden en el efecto del entorno marino sobre estas infraestructuras. "El salitre y el mar estropean la madera. Si no hay mantenimiento, al final pueden ocurrir cosas como esta", reflexiona Bedia. Fernández concluye con una exigencia clara: "Si se hacen estructuras para que la gente disfrute del paisaje, tienen que estar en condiciones".

Mientras tanto, la zona del accidente permanece acordonada y continúan las labores de búsqueda de la joven desaparecida. La tragedia ha golpeado con fuerza tanto a la comunidad educativa del CIFP La Granja de Heras como a los vecinos del litoral santanderino, que ahora exigen respuestas y medidas para que algo así no vuelva a repetirse.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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