¿Cuánto se tarda desde que compras una casa hasta que te dan las llaves? "La nueva ley de Cantabria lo va a reducir"
COPE Cantabria acude al sector para resolver, junto a los expertos del mercado inmobiliario, las novedades principales de la nueva ley de Simplificación Administrativa y su impacto en la construcción
Santander - Publicado el
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El sector inmobiliario de Cantabria se enfrenta a una paradoja: hay una fuerte demanda de vivienda, pero la oferta escasea. La razón principal, según los expertos, es un complejo entramado burocrático que ralentiza la construcción. En el programa especial de Herrera y Mediodía COPE en Cantabria, Pablo Díaz, CEO de la promotora Producán, en Peña Herbosa 31, Santander ha desgranado los retos a los que se enfrenta el sector, a pesar de la reciente aprobación de una nueva ley autonómica que busca simplificar los procedimientos.
Una ley necesaria pero insuficiente
La nueva normativa cántabra se centra en acortar los plazos de obtención de licencias, tanto para el inicio de obra como para la primera ocupación. Sin embargo, Pablo Díaz advierte de que esta medida, aunque positiva, no soluciona el problema de fondo. Según el CEO de Producán, la ley “realmente no mejora las circunstancias del mercado y de las administraciones”, que es donde reside el verdadero obstáculo para dinamizar la construcción.
Actualmente, el proceso para impulsar una promoción inmobiliaria es una carrera de fondo. “Desde que decidís impulsar una promoción hasta que entregáis llaves, al menos pasan 4 años”, ha explicado Díaz. Este plazo se desglosa en aproximadamente un año para obtener la licencia de edificación, dos años de construcción y otro año más para poder entregar las viviendas a sus propietarios.
Se podría construir tranquilamente el doble de lo que se está construyendo"
CEO Producán
Pablo Díaz, tercera generación en la empresa
Con la nueva ley, el sector espera ahorrar entre 8 y 10 meses de tramitación, un recorte que Díaz considera “importante”. A pesar de ello, subraya que “las dificultades y la inseguridad” para los promotores persisten, ya que la norma no aborda la raíz del problema. En Cantabria, según sus estimaciones, “se podría construir tranquilamente el doble de lo que se está construyendo” si las condiciones fueran más favorables.
El laberinto burocrático y su impacto en el precio
Uno de los mayores escollos es la falta de coordinación entre las distintas administraciones. Díaz ha relatado que, una vez se presenta un proyecto en un ayuntamiento, este debe enviarlo a múltiples organismos, un proceso donde se pierden meses. “La coordinación entre unos y otros es muy complicada, incluso la comunicación nuestra con cualquiera de estos estamentos”, ha lamentado, señalando la dificultad para contactar con los funcionarios responsables de los expedientes.
Esta lentitud administrativa tiene un impacto directo en el precio final de la vivienda. Una mayor agilidad permitiría aumentar la oferta, lo que, a su vez, ayudaría a contener la escalada de precios. “Si hubiese más oferta, está claro que los precios se van a regular”, ha afirmado Díaz. Además, ha añadido que una mejor planificación permitiría a las constructoras organizarse de manera más eficiente, contribuyendo a “unos precios más ajustados”.
Hoy en día, una hipoteca media es más barata que el alquiler de una vivienda"
CEO Producán
El problema, insiste el experto, es “estructural”. España lleva cerca de 15 años construyendo por debajo de las necesidades reales, lo que ha provocado una falta de personal cualificado, técnicos y empresas constructoras suficientes para absorber la demanda actual. Esta situación se suma a los anuncios del Gobierno central sobre el Plan Estatal de Vivienda, que Díaz acoge con cautela: “No se hace solo con dinero”, se necesita capacidad de gestión y ejecución.
Radiografía del mercado cántabro
La demanda de vivienda en Cantabria no deja de crecer, especialmente por parte de compradores de fuera de la región. Las zonas costeras son las más deseadas, con localidades como Santa Cruz de Bezana, Somo, Comillas y Suances a la cabeza. En el caso de Santander, el principal problema es la dificultad para conseguir licencias, con esperas de “al menos dos años” y una parálisis urbanística derivada de un plan general que data de 1997.
Desde la pandemia, ha aumentado el interés por la vivienda unifamiliar o adosada con jardín o terraza, aunque el piso en altura sigue dominando el mercado. El perfil del comprador también ha cambiado. Según Díaz, en torno a un 30% de sus clientes provienen de fuera de Cantabria, principalmente de Madrid y el País Vasco, pero también de otras zonas de España. A ellos se suma el perfil del teletrabajador que busca establecer su primera residencia en la región.
Este escenario complica el acceso a la vivienda para los más jóvenes, que se enfrentan a importantes barreras como el pago de la entrada, el 10% de IVA y otros gastos. La situación del alquiler es aún más compleja. “Hoy en día, pues una hipoteca media es más barata que el alquiler de una vivienda”, ha sentenciado Díaz, reflejando la tensión en ambas caras del mercado.
Pablo y su padre Adolfo Díaz
La promotora Producán es un ejemplo de esta realidad. Su proyecto Amura Residencial, una promoción de 24 viviendas en el centro de Santander, lleva tres años esperando la licencia de obras. A pesar de los obstáculos, la compañía sigue apostando por la región con proyectos en marcha en Torrelavega, Soto de la Marina, Heras y Santoña, adaptándose a un mercado que, según Díaz, todavía tiene “unos años de crecimiento” por delante.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.