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El negocio de los pisos que se venden con okupas en su interior se dispara en Canarias: las inmobiliares hacen el agosto
Empresas especializadas y fondos de inversión aprovechan la desesperación de los propietarios para comprar estas viviendas con descuentos de hasta el 50%
Tenerife - Publicado el - Actualizado
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La crisis habitacional que vive Canarias ha abierto la puerta a un nuevo y controvertido nicho de mercado: la compraventa de pisos con okupas dentro. Ante la indefensión que sienten, y la lentitud de los procesos judiciales, un número creciente de propietarios opta por vender sus inmuebles a un precio muy inferior a su valor de mercado, una situación que están aprovechando empresas especializadas e inversores para obtener altas rentabilidades. Este fenómeno, impulsado por un ordenamiento jurídico laxo y permisivo con la okupación, está convirtiendo un grave problema social en una lucrativa oportunidad de negocio.
Una de las compañías que se ha especializado en este sector es Pisokupado, que opera a nivel nacional y gestiona una cartera significativa de inmuebles en esta situación en el archipiélago. Su gerente, Samuel Romero, ha explicado en Herrera en COPE Tenerife que la desesperación es el principal motor de estos propietarios. "Tal cual está la ley hoy en día, para los propietarios muchas veces es más fácil vender la vivienda en el estado en el que están ahora mismo, que tener que hacerse cargo de todo", afirma Romero, subrayando la "clara indefensión" que sienten los afectados.
Un negocio rentable para el inversor
El modelo de negocio es sencillo: adquirir una propiedad ocupada con un gran descuento y, posteriormente, gestionar la salida del ocupante para volver a introducirla en el mercado. El perfil del comprador es muy específico. "Aquí tenemos muchos compradores que son inversores", detalla Romero. Se trata de personas o entidades con la solvencia suficiente para afrontar una espera que puede durar meses y los costes legales asociados, con la vista puesta en el beneficio final.
La clave de la rentabilidad reside en el precio de compra. La devaluación de un inmueble por el hecho de tener un okupa es drástica, una circunstancia que los inversores aprovechan. El gerente de esta inmobiliaria lo cuantifica de forma clara, revelando el enorme sacrificio económico que asumen los vendedores para librarse del problema.
En general, los pisos con okupa dentro suelen perder el 50% de su valor real"
Gerente de Pisokupado
Según Romero, la rebaja media se sitúa en torno a la mitad de su valor: "En general, las ofertas que estamos lanzando en comparación a precio de mercado, sin saber cómo está la vivienda por dentro, puede estar en un 50%". Esto significa que un piso valorado en 200.000 euros podría venderse por apenas 100.000. Y, según confirma el experto, "hay mucha gente dispuesta a perder ese 50% con tal de decir, 'me quito el problema de encima'".
Canarias, un archipiélago tensionado
Aunque la okupación es un problema extendido por todo el país, Samuel Romero asegura que las zonas con mayor demanda de vivienda, como las grandes ciudades o los archipiélagos, son las más afectadas. "Mientras más demanda haya, como puede ser grandes ciudades o sean las islas, evidentemente hay más problema con esto y hay más okupación, por lo tanto, más negocio", sentencia. Las cifras que maneja su empresa en Canarias son un claro indicativo de la magnitud del problema.
Solo en La Palma hemos estado viendo que existen alrededor de 200 viviendas okupadas"
Gerente de Pisokupado
La empresa de Romero gestiona propiedades en todas las islas, con datos especialmente llamativos en algunas de ellas. "Solo en La Palma hemos estado viendo que existe alrededor de 200 viviendas okupadas", detalla el gerente. Aunque no ofrece una cifra total para el archipiélago, asegura tener una cartera de unas 6.000 propiedades a nivel nacional, y reconoce que cada vez gestionan más viviendas, que se venden a buen ritmo a inversores.
Okupación
Finalmente, Romero matiza sobre el perfil del ocupante. Contrario a la creencia popular, los casos de "inquiocupas" (inquilinos que dejan de pagar) no son los más habituales en su experiencia. Distingue entre quienes ocupan con conocimiento de causa y las personas que se ven abocadas a ello por la precariedad. "Hay bastantes casos, por desgracia, de personas que se han alargado en el tiempo y al final la persona es un okupa, aunque no quiera", explica, asegurando que con este segundo perfil "es más fácil llegar a un acuerdo para que salgan de la vivienda y darle otra vivienda o ayudarle a que pueda vivir dignamente".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.