"Se te va a caer el techo": el calvario de unos vecinos por unas obras municipales
Decenas de familias del barrio de La Paterna, en Las Palmas de Gran Canaria, viven una pesadilla por una reforma que les ha dejado sin tejado en pleno invierno
Gran Canaria - Publicado el - Actualizado
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La situación en el barrio de La Paterna, en Las Palmas de Gran Canaria, es insostenible. Así lo ha denunciado Miriam Hernández, una de las vecinas afectadas, en una entrevista en 'Herrera en COPE Gran Canaria'. Llevan cerca de dos meses con los tejados de sus edificios quitados por unas obras, soportando frío, humedades y viendo cómo sus casas se inundan cada vez que llueve en la calle Francisco Chueca.
Una reforma convertida en pesadilla
El origen del problema es un proyecto de rehabilitación de viviendas con fondos europeos Next Generation, gestionado por el Ayuntamiento a través de GEURSA y Construmplan. La iniciativa, que buscaba instalar ascensores en edificios de más de 50 años, se ha convertido en una fuente de problemas y desesperación para los propietarios. Hernández aclara que no son viviendas de protección oficial, sino "pisos que la gente pagó con su trabajo y su esfuerzo".
Desalojos y riesgo de derrumbe
Las consecuencias más graves las sufren los vecinos de los cuartos pisos. El agua se filtra por toda la estructura, y la situación ha llegado a tal extremo que "una señora en Federico Chueca ha sido desalojada de su vivienda", según relata Myriam. Tras una fuerte lluvia el 5 de enero, los bomberos acudieron a su casa y le advirtieron del peligro: "ese techo se va a caer porque las vigas no están reparadas".
Ese techo se va a caer"
Vecina de La Paterna
A la humedad y el frío se suman otros problemas graves como los cortes de luz en las zonas comunes. "Este año, el 3, el 4, el 5 y el 6 de enero estuvimos sin luz", explica una vecina, lo que genera un riesgo constante de caídas para los residentes, muchos de ellos personas mayores.
Ansiedad y abandono institucional
El coste emocional para los afectados es inmenso. Hernández confiesa haber sufrido "ataques de ansiedad" al volver del trabajo y encontrarse con la casa inundada. "He venido del trabajo y he estado con ansiedad de no parar de limpiar", asegura. Esta situación se agrava ante la "falta de respuestas" del consistorio, que contesta con "evasivas" a los correos de los vecinos.
Ante el abandono, los vecinos se están organizando. "Estamos asesorados por el abogado y vamos a tomar medidas legales", afirma Miriam. Animan al resto de afectados a unirse y planean "algún tipo de concentración ciudadana" para visibilizar un problema que pone en riesgo no solo sus viviendas, sino también su "salud y su integridad física".