La emocionante carta de una enfermera que cuenta los sacrificios de una pareja de sanitarios

Emocionante carta de una enfermera que cuenta todo lo que la crisis médica está costando en lo personal a esta personas

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Marta López-Santi Morollón

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 10:53

La crisis del coronavirus está exigiendo a nuestros sanitarios grandes sacrificios. Jornadas interminables, escasez del material médico necesario para garantizar su seguridad en el trabajo, así como nervios y miedo para hacer frente a una situación inédita, con un virus que se está cebando con estos profesionales, hasta el punto de que al menos 5.400 de ellos han dado positivo.

Sacrificios no solamente en el ámbito laboral sino también en lo personal, alejados en muchas ocasiones por precaución de sus seres queridos y sin poder dar un abrazo a hijos o padres. Retos a los que estos profesionales se están enfrentando con una entereza que se ha ganado la admiración de toda la sociedad, que cada tarde, a las ocho, homenajea a sus héroes con un sonoro y prolongado aplauso desde los balcones en todos los puntos del país.

Ellos responden dando lo mejor de sí mismos, con un compromiso inaudito, como demuestra Silvia, una enfermera que trabaja en un pequeño hospital y que, en una emotiva carta, revela todos esos sacrificios.

Hablamos de una enfermera casada con un técnico en transporte sanitario. Ante la gravedad de la situación y por la necesidad de sumar todas las manos posibles, han decidido vivir separados. Ella, en el piso que normalmente comparten y él en una autocaravana. “Hemos creido que esto es lo mejor para todos, pues el riesgo de infección que tenemos ambos es muy alto y no queremos que ninguno infecte al otro, pues ahora todas las manos son imprescindibles”.

LA VIDA DE OTROS MATRIMONIOS DE SANITARIOS

En su carta asegura que no son el único matrimonio de personas que se dedican al ámbito sanitario que asume este tipo de medidas. “Otras parejas han tenido que dejar a los hijos con los abuelos con el malestar de no poder verles y dejan la responsabilidad a otros, pero esto no acaba así. Ellos no se ven, viven en la misma casa y cuando uno va a la cocina, avisa al otro por WhatsApp para que no esté, se hablan por videoconferencia, todo ello para evitar riesgos”. Se da también el caso de una mujer separada que ha dejado a sus hijos con el padre de estos, a pesar de tener la custodia compartida.

Con un tono muy emotivo, Silvia detalla otros detalles de la vida cotidiana de los sanitarios. Por ejemplo, en cuanto llegan a casa se quitan la ropa y se duchan, manteniendo normas estrictas para no estar cerca de las personas. Por ejemplo, aquellos que no tienen opción de aislarse, “tienen que intentar no dar abrazos y besos a los suyos, tanto amor sin poder dar ni recibir”.

Esta entereza en su comportamiento no quita para que estas personas lo estén pasando mal: “Todo esto aumenta un poco más el nivel de nerviosismo y ansiedad que llevamos todos, pues la situación que estamos viviendo es complicada, difícil y estresante. Hablando con compañeros, nos explicamos nuestras situaciones, compartimos miedos y temores”.

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Sanitarios de una ambulancia trasladan a un enfermo con oxígeno al hospital vizcaíno de Cruces, en el País Vasco. EFE/Luis TejidoLuis Tejido

"SEGUIREMOS LUCHANDO"

A pesar de ello, asegura que “seguiremos luchando y dando lo mejor de nosotros para superar esta pandemia, porque sí, porque lo llevamos en la sangre, porque es nuestra vocación, porque cada día a las 8 cuando la gente sale a los balcones, nos dan esa chispa de energía que nos hace seguir hacia adelante, seguir luchando y dándolo todo”.

Silvia trabaja en un pequeño hospital, que no tenía unidad de cuidados intensivos, en donde se está habilitando la reanimación de quirófano por si fuera necesario, en los próximos días. Ella ha trabajado muchos años en una UCI, pero actualmente no estaba en ese servicio. Al personal le advirtieron de que, aquellos con experiencia en este cometido, debían estar preparados y cuando llegó el momento confiesa que “se me erizó el pelo, me surgieron las dudas, los miedos. Así que ni me lo pensé en decir, sí aquí estoy. Aquí estoy para volver a cuidar de los más críticos, a estar pendiente al 100%, a tener todos mis sentidos superagudizados”.

Ante el desafio, no dudo en volver a estudiar: “Pues habrá que prepararse, así que saqué mis libros y apuntes que tenía del postgrado más todos los cursos extra que hice y me paso las tardes volviendo a estudiar y a repasar para dar lo mejor de mi, para estar preparada para lo que pueda venir, para estar al 100%”.

AGRADECIMIENTOS A SUS COMPAÑEROS

Termina la carta agradeciendo la lucha a sus compañeros. ”La lucha que hacen codo con codo a pesar de unos recursos más que escasos. También agradecer su labor a policías, personal de limpieza, supermercados, farmacias y toda la gente que hace bien el confinamiento. Hemos de ser fuertes, optimistas y solidarios. Ánimo, a seguir así, a seguir en las casas. A seguir luchando todos juntos pues así es como lo superaremos. Todo irá bien”.

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