Devuelven al mar a la cría de foca que fue arrastrada por las olas desde Gran Bretaña a Asturias durante la borrasca Ingrid

El animal, que llegó a la costa enfermo y con apenas 17 kilos, ha sido liberado en la zona del Cabo Vidio tras mes y medio de cuidados en el Acuario de Gijón y con casi 8 kilos más de peso

Marcos Martín

Asturias - Publicado el

3 min lectura

La cría de foca que fue arrastrada a la costa asturiana a comienzos de año por la borrasca Ingrid ha vuelto hoy al mar. Tras un mes y medio en el Centro de Recuperación de Animales Marinos del Acuario de Gijón, el animal, ya recuperado, ha sido liberado en aguas del Cantábrico, en la zona del Cabo Vidio.

La foca, un macho joven llegado -probablemente- desde la costa británica, fue encontrada enferma y muy débil. El fuerte oleaje la arrastró hasta Asturias, donde ingresó en el acuario con un cuadro de hipotermia, un problema respiratorio y un peso que no llegaba a los 17 kilos.

Una llegada crítica

Los primeros momentos fueron cruciales para su supervivencia. "El momento más crítico siempre es la llegada", ha explicado Susana Acle, directora de Biología del Bioparc Acuario de Gijón, en una entrevista en Herrera en COPE en Gijón. Al principio, el equipo tuvo que mantener a la cría en seco, "porque el animal está muy muy débil, muy delgadito y con hipotermia".

Una vez superado ese período inicial, el proceso ha ido "siempre a mejor". El equipo veterinario realizó "varias analíticas" y distintos tipos de test para obtener un diagnóstico completo. "Una vez vimos que todo iba saliendo negativo y, que, además, el tratamiento iba surtiendo efecto, estuvimos más tranquilos", ha detallado Acle.

La recuperación en el acuario

Un hito importante en su recuperación fue cuando empezó a alimentarse por sí misma. "Cuando el animal empieza a comer, también es un momento muy importante que todos celebramos", ha confesado la bióloga. A partir de ahí, la foca fue ganando peso y fuerza, demostrando una evolución "muy buena".

Acuario de Gijón

Foca, en el momento de su llegada al CRAMA del Acuario de Gijón

Para su rehabilitación, el acuario utilizó unas cubas especialmente diseñadas para focas, que cuentan con "una parte seca y una parte con agua". Esto permitió al equipo observar cómo nadaba y se desenvolvía en un entorno controlado antes de su reintroducción en el mar, con el objetivo de que pasara el menor tiempo posible en cautividad. "Cuanto menos tiempo esté aquí, siempre mejor", ha sentenciado Acle.

De vuelta al mar con 8 kilos más

En la mañana de este martes, antes de embarcar, se le ha realizado un último chequeo. La báscula ha confirmado su excelente recuperación: de los menos de 17 kilos con los que llegó, se ha marchado con 24 kilos y medio, lo que supone una ganancia de casi 8 kilos. Tras el control final, el personal del Principado ha cargado el transportín para llevarlo a la embarcación.

La operación de reintroducción ha contado con el apoyo de la Dirección General de Pesca y la colaboración de los técnicos del acuario y de la Red de Varamientos del Principado. Finalmente, el ejemplar ha sido liberado en la zona del Cabo Vidio para que pueda continuar su vida en su hábitat natural.

Para poder identificarlo en el futuro, al animal se le ha colocado "un microchip muy parecido al que tienen los los perros". A diferencia de otras ocasiones, como ocurre con las tortugas, no se le ha instalado un transmisor vía satélite. "Si vuelve a aparecer en algún momento, siempre se le puede pasar el lector y ver que este animal ha estado en nuestro centro de recuperación", ha señalado la experta, recordando que son animales "que se mueven por toda Europa".

Sin embargo, el deseo del equipo es no volver a tener noticias de él, porque sería la mejor señal de que la cría ha logrado adaptarse de nuevo a la vida salvaje y no ha vuelto a necesitar la ayuda del ser humano. "Siempre esperamos no saber nada más de él", ha concluido Susana Acle. 

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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