Kelly Andrade, víctima de bullying: “Intentaba no sacar buenas notas y no destacar para que no me acosaran”
Esta joven tiene 20 años y recuerda gritos, que le lanzaban bolis y gomas y le hacían preguntas horribles sobre su vida sexual con 13 años. Hoy, anima a las víctimas a hablar
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Este martes, 2 de mayo, se celebra el día internacional contra el acoso escolar. En lo que va de curso, se han notificado en Aragón 343 posibles casos a través del Equipo de Convivencia. El Teléfono contra el Acoso (900 100 456) ha recibido un total de 186 llamadas, 8 más que el curso anterior, aunque los casos confirmados han bajado de 12 a 7.
Pero detrás de cada cifra, hay una persona, una historia, alguien que lo pasa muy mal. Fue el caso de Kelly Andrade. Tiene 20 años y asegura que sufrió bullyin casi toda su vida escolar, aunque su etapa más dura la vivió entre los 10 y los 14 años. Para ella, el acoso era algo tan normalizado en su vida que ni siquiera era consciente de su condición de víctima.
Pero en Secundaria, empezó a darse cuenta de que lo que le sucedía no era normal. “Estaba en clase y todo el mundo me estaba gritando cosas horribles como 'mira qué fea es Kelly, qué rara, qué tonta... todos a la vez y delante del profesor, que estaba tan cansado de que hicieran ruido y de que no dejaran desarrollar la clase con normalidad que ya le daba igual contra quién fuese ese ruido”, recuerda.
Esta joven sufrió también el silencio cómplice de sus compañeros y de una parte del profesorado. “Me lanzaban cosas como bolígrafos y gomas, el profe estaba delante y si lo decías encima era como 'madre mía, encima molesta'”, lamenta.
Su respuesta durante mucho tiempo fue no reaccionar, algo que incluso le echaban en cara. “Muchos me decían que cómo no iba a responder si te están preguntando cosas horribles sobre tu vida sexual y tienes13 años”, admite.
HACERSE INVISIBLE
Kelly es consciente de que los acosadores utilizan las diferencias para mofarse de sus víctimas. “En mi caso soy latina y mis rasgos son distintos, pero tengo la suerte de no tener ninguna discapacidad porque seguro que hubiera sido peor”, asegura. En su caso, “la gente lo normalizaba y pensaba que se iban a entretener con esto”, lamenta
Su día a día era complicado. Y a pesar de ser “una persona muy inteligente”, Kelly trataba de “no destacar en nada porque cuando lo hacía siempre era motivo de burla”. “Intentaba no sacar muy buenas notas o no moverme mucho en Educación Física para que no me acosaran, eso incrementaba mi ansiedad, me sentí muy coaccionada para todo”, recuerda.
La orientadora del centro y parte del profesorado intentaron ayudarla aunque la normalización que imperaba lo hizo más difícil, algo que achaca, en parte, al hecho de que sucediera en un pueblo. La superación llegó “hablando de lo que me estaba pasando y riéndome de ellos, cuando le das menos importancia parece que la gente te escucha más”.
Esta joven cree que que las cosas están cambiando y que la educación emocional en la etapa escolar hace que “ahora tengan más herramientas para hablarlo y decir cómo se sienten”. En cualquier caso, ella tiene claro que “nadie conformarse con esta situación”.
“Esto se acaba, la etapa escolar no dura toda la vida, tienen derecho a destacar, a ser diferentes, lo que se instaura en clase no es el mundo real”, destaca. “Hay mucha gente fuera y, si lo cuentas, aunque se a un profesor que no sea el tuyo o a un compañero, siempre habrá alguien dispuesto a ayudar, se puede salir de aquí”, concluye.