El pueblo de Teruel que viaja a Nápoles y encuentra 70 figuras únicas para su Belén: "De coleccionista"

Los vecinos de este municipio turolense han construido una monumental obra de arte barroca, un proyecto colectivo lleno de simbología y arraigado en su historia

Anna Abad

Zaragoza - Publicado el

4 min lectura

La Navidad llega y en Gea de Albarracín, un municipio de la provincia de Teruel, la celebran con un belén muy especial. Tan singular es que sus artífices han viajado hasta Nápoles a lo largo de los años para adquirir las figuras que lo componen. Este belén napolitano es el resultado de un esfuerzo colectivo y una tradición profundamente arraigada, según relata Luis Jiménez, miembro de la parroquia local. 

"Vamos haciendo poquito a poco un belén cada vez más monumental, y la verdad es que estamos muy contentos", afirma Jiménez. Su particularidad reside en el estilo napolitano que difiere notablemente de los belenes más tradicionales de inspiración hebrea, creando una narrativa visual y simbólica que no deja de crecer cada año.

el belén de gea de albarracín, Un legado con raíces en el siglo XVIII

El origen de este proyecto está íntimamente ligado a la historia del pueblo. Gea de Albarracín albergó durante siglos un monasterio de monjas capuchinas, una orden con una fuerte tradición belenística que se remonta a su fundador, Francisco de Asís. Las monjas poseían un belén monumental que, con el tiempo, se fue deteriorando.

iglesiaenaragon.com

Figuras del Belén de Gea de Albarracín

A su marcha en 2006, donaron a la iglesia parroquial tres figuras napolitanas del siglo XVIII a tamaño natural. Estas piezas fueron la semilla del proyecto actual. "Nosotros, que montábamos ya desde niños otro belén con figuras que habíamos pintado, fuimos cambiándolo por este napolitano, pensando que tenía mucho que ver en continuidad con el estilo de nuestra iglesia, que era barroca", recuerda Jiménez.

Un proyecto colectivo cosido a mano

La idea cobró forma cuando un grupo de voluntarios y amigos decidió emprender un viaje a Nápoles con los donativos recaudados en la parroquia. Allí compraron las primeras figuras del nuevo belén. Aquel viaje fue el inicio de una estrecha relación con los artesanos napolitanos. 

"Cada año hemos ido poniéndonos en contacto con los proveedores fijos que tenemos ya allí en Nápoles, y vamos ampliando", explica Luis. Esta expansión ha transformado el belén en una obra colaborativa que implica a numerosos vecinos. La dedicación de la comunidad es tal que incluso la vestimenta de las figuras, de unos 38 centímetros de altura, es confeccionada a mano por voluntarios en Gea, que replican fielmente la moda del siglo XVIII.

Se ha convertido en un Belén casi de coleccionista"

Luis Jiménez

Miembro de la parroquia de Gea de Albarracín

La colección cuenta ya con 70 figuras, y el afán por ampliarla a menudo supera las adquisiciones planificadas. La pasión por el proyecto ha llegado a un punto que roza el coleccionismo. "Muchas veces nuestros propios impulsos de decir, 'va, pues es que he visto una figura que es preciosa, a ver si podemos conseguirla', nos toca hasta poner dinero", confiesa Jiménez. Esta implicación personal demuestra el profundo vínculo de los participantes con la obra. "Ya se ha convertido esto en una cosa casi de coleccionismo en el que algunos, pues, ya meten su propio capital y lo regalan", añade.

El sueño de Benino y un universo de símbolos

El belén napolitano es una obra profundamente simbólica. Una de sus figuras más características es Benino, un pastor que duerme. Según la tradición, toda la escena —una vibrante "explosión de vida" con mercados, alimentos y gentes— es en realidad el sueño de este pastor justo antes del nacimiento de Jesús. "Parece ser que es el sueño de ese pastor dormido llamado Benino", detalla Luis. La escena está repleta de detalles que narran una historia más amplia: las ruinas romanas simbolizan la caída del paganismo y el auge del cristianismo, mientras que la presencia de figuras orientales refleja el gusto dieciochesco por lo exótico.

La representación de las clases sociales es otro de sus rasgos clave. La Sagrada Familia y los ángeles presentan una piel clara y nacarada, en contraste con el pueblo llano, representado con un realismo sorprendente que incluye "gente muy feas, con verrugas, con arrugas". 

Sin embargo, Jiménez encuentra en ello un atractivo particular: "Yo particularmente encuentro también la belleza y lo atractivo desde la fealdad". Además, el belén incorpora elementos locales, creando continuos guiños a la comunidad. Su patrón, San Bernardo, aparece adorando al niño, y en las casitas se pueden ver réplicas en miniatura de cuadros que se encuentran en la iglesia parroquial.

La creciente fama del belén ha propiciado su inclusión en la Ruta del Belén de Aragón. Cada vez son más los visitantes que se acercan a Gea de Albarracín para descubrir esta obra única. La visita no solo incluye el nuevo belén, sino también las figuras originales del siglo XVIII a tamaño natural que pertenecieron a las monjas capuchinas. "Es una visita superentrañable, y yo creo que muy bonita para para venir una tarde de Navidad", concluye Luis, invitando a todos a disfrutar del pueblo y de sus preparativos navideños.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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