Monseñor Marín impulsa en Huesca una Iglesia sinodal para "integrar diferencias" y "salir a los márgenes"

El subsecretario del Sínodo reúne a más de un centenar de fieles para trazar el camino hacia la renovación espiritual y la reforma de la Iglesia en comunión

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Monseñor Marín de San Martín

Silvia Lasaosa

Huesca - Publicado el

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Las diócesis de Huesca y Jaca han vivido una intensa jornada de unidad y trabajo este sábado a la luz de la visita de monseñor Luis Marín de San Martín, subsecretario del Sínodo de los Obispos. Invitado por el obispo local, Pedro Aguado Cuesta, más de un centenar de sacerdotes, religiosos y laicos se han congregado en el Colegio Santa Rosa de Huesca para profundizar en la fase actual del proceso sinodal, que culminará con la Asamblea eclesial de 2028 en Roma.

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Jornada formativa cope

Monseñor Marín ha comenzado su intervención explicando que la sinodalidad es la forma en que el Espíritu moldea a la Iglesia, ya que "Dios nunca es soledad; es Trinidad". Ha destacado que, por ello, "un cristiano nunca puede vivir su fe en soledad, la Iglesia es el cuerpo de Cristo". Esta idea de comunión, ha añadido, conduce a una responsabilidad compartida y activa de todos los bautizados para evangelizar. "Mi misión está allí donde no ha llegado Cristo resucitado. No hemos de esperar pasivamente", ha afirmado.

Una Iglesia viva y en escucha

Durante la implementación del Sínodo en las diócesis, el subsecretario ha asegurado encontrar "una Iglesia viva" y con una gran vitalidad. "He encontrado, como decía el papa Francisco, a los santos de la puerta de al lado", ha compartido, además de "mucho amor, gente que ama a la Iglesia". Por ello, ha subrayado la importancia de comenzar la evangelización desde el amor, incluso antes que desde la fe.

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Jornada formativa

En este proceso, ha ganado una gran relevancia la dimensión de la escucha y el discernimiento colectivo, pues, según Marín, "el Señor habla en la comunidad reunida". Este enfoque ha impulsado una "mayor" participación, especialmente del laicado, y ha fomentado la asunción de responsabilidades dentro de la comunidad cristiana. Ha abogado por "la integración de las diferencias, como en una familia", como un pilar fundamental del camino sinodal.

Nosotros somos la respuesta, somos la presencia de Cristo en el mundo"

Monseñor Luis Marín de San Martín

Subsecretario del Sinodo

El ponente también ha señalado que se va descubriendo "la urgencia de la evangelización" en un mundo que necesita respuestas. "No podemos limitarnos a la queja. Nosotros somos la respuesta, somos la presencia de Cristo en el mundo", ha sentenciado. Sin embargo, ha advertido sobre las dificultades, como "una deficiente comprensión de lo que es la sinodalidad", aclarando que no se trata de "clericalizar al laico", sino de "ser coherentes con nuestra vida cristiana", lejos de ideologías o intereses de grupo.

Principios para la renovación

Monseñor Luis Marín ha insistido en que "no hay recetas universales" para aplicar el proceso sinodal. El Documento Final aprobado por el Papa ofrece "principios, puertas abiertas" que cada diócesis debe concretar en su propia realidad. "Leedlo juntos, tranquilos, pensando, escuchando y orando juntos para sacar conclusiones", ha instado a los presentes de Huesca y Jaca.

Los tres ejes de esta renovación son la comunión, la participación y la misión. La comunión se entiende como "unidad en el amor y la caridad" y como una "unidad pluriforme", cuyo modelo es la Trinidad. "El amor integra las diferencias", ha remarcado, explicando que la unidad precede a una "Iglesia plural" que debe ser asumida en sus distintas expresiones.

Somos el Evangelio que mucha gente va a encontrar como la única oportunidad de leer"

Monsñor Luis Marín de San Martín

Subsecretario del Sinodo

La participación busca "revitalizar la realidad bautismal de cada uno", con una presencia de los laicos cada vez más activa en procesos de escucha. Marín también ha hecho hincapié en la necesidad de transparencia y rendición de cuentas, animando a la creación de consejos pastorales, la celebración de un "sínodo diocesano" y la publicación de informes anuales.

Finalmente, el tercer pilar es la participación en la misión de Cristo. "Somos el Evangelio que mucha gente va a encontrar como la única oportunidad de leer", ha afirmado de forma contundente. Esta idea implica un llamamiento a "salir" y "ir a los márgenes" para escuchar y conocer a quienes están más alejados, así como a "repensar la parroquia" para que sea un verdadero testimonio de fe.

Decálogo para la acción y retos futuros

A modo de conclusión, el subsecretario ha propuesto un decálogo para la acción que incluye potenciar la comunión integrando las diferencias, continuar los procesos de discernimiento, ampliar la corresponsabilidad de los laicos, fortalecer las estructuras de participación y revisar los itinerarios formativos con criterios sinodales. También ha sugerido la posibilidad de celebrar un sínodo diocesano si no se ha hecho recientemente.

La jornada ha finalizado con un trabajo por grupos y una reflexión final del obispo, el padre Pedro Aguado Cuesta, quien ha reconocido que en la diócesis hay "muchos desafíos, y eso es bueno". Ha descrito la realidad local como "una Iglesia muy arraigada en este territorio, y el reto es acercar todo eso al Evangelio", apuntando así a la tarea que ahora comienza.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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