La enfermedad renal crónica avanza como una 'epidemia silenciosa' y afecta ya al 15% de la población: "Es muy desconocida"
Los expertos en Huesca advierten que el aumento de casos está ligado a la diabetes y la hipertensión, y subrayan la importancia de un análisis de sangre para prevenirla
Huesca - Publicado el - Actualizado
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El Día Mundial del Riñón se conmemora este año con una cifra que enciende todas las alarmas: un 15% de la población sufre ya una enfermedad renal crónica. Este dato supone un incremento de cinco puntos porcentuales en apenas unos pocos años, cuando la prevalencia se situaba en el 10%. Así lo advierte María Minguell, coordinadora de ALCER Huesca, quien subraya la necesidad de concienciar sobre una patología en plena expansión y que, sin embargo, sigue siendo una gran desconocida para la mayoría de la sociedad.
Las causas de un crecimiento alarmante
Lejos de ser un problema aislado, el avance de la enfermedad renal está directamente relacionado con nuestro estilo de vida actual. Según explica Minguell, esta patología suele ser secundaria a otras enfermedades como la diabetes, la hipertensión y la obesidad, cuya incidencia no deja de crecer en las sociedades modernas. 'Nuestro estilo de vida hace que la enfermedad renal cada vez sea más prevalente', lamenta la coordinadora de ALCER. Este vínculo convierte la prevención y la educación sanitaria en las herramientas más importantes para frenar su expansión.
Creatinina: la clave en un análisis de sangre
A pesar de su gravedad, detectar un posible problema renal es más sencillo de lo que parece y está al alcance de cualquiera en una analítica rutinaria. La clave está en un valor que a menudo pasamos por alto: la creatinina. 'Igual que miramos el colesterol o el azúcar, debemos fijarnos en la creatinina, que nos da la pista de cómo están nuestros riñones', detalla María Minguell. Unos niveles anómalos de este compuesto en un análisis de sangre pueden ser la primera señal de alarma que permita al médico de cabecera tomar medidas.
Actuar a tiempo es fundamental. Cuando la enfermedad se detecta en sus fases iniciales, se puede controlar y ralentizar su progresión de forma significativa. En muchos casos, basta con aplicar cambios sencillos en los hábitos diarios. 'El médico puede indicarte las primeras pautas, como beber más agua, comer ciertas cosas o reducir un poquito menos de sal', señala la experta. Con una dieta adecuada, 'se puede controlar mucho' y, lo que es más importante, retrasar la llegada de las fases más duras de la enfermedad.
Es una enfermedad muy, muy, muy desconocida, se le llama la epidemia silenciosa"
Coordinadora ALCER Huesca
El principal obstáculo para la prevención es, precisamente, el gran desconocimiento que la rodea. Por ello, desde asociaciones como ALCER trabajan para visibilizarla. 'Es una enfermedad muy, muy, muy desconocida', insiste Minguell. De hecho, se ha ganado el apodo de la epidemia silenciosa, ya que 'es extraño que para la cantidad de gente que hay afectada se conozca tan, tan, tan poco'. Esta falta de conciencia social impide que muchas personas tomen medidas preventivas o identifiquen las señales de alerta a tiempo, lo que agrava el problema a largo plazo.
Vivir con la enfermedad: diálisis y trasplante
Cuando la prevención y el control inicial no son suficientes y la función renal se deteriora gravemente, los pacientes se enfrentan a dos únicos caminos: la diálisis o el trasplante. La diálisis, aunque vital, 'supone un impacto enorme en la vida de una persona', afirma Minguell. Los pacientes deben acudir al hospital tres días a la semana durante cuatro horas, una rutina que trastoca por completo la vida laboral, social y familiar. 'La vida cambia mucho, la tuya, la de tu familia, la de tu entorno', añade.
La enfermedad renal no se cura, ni con medicamentos ni con diálisis ni con trasplante"
Coordinadora ALCER Huesca
El trasplante renal representa una mejora sustancial en la calidad de vida, permitiendo al paciente 'recuperar cierta normalidad'. Sin embargo, María Minguell hace una aclaración crucial que muchos desconocen: no es una curación. 'Mucha gente cree que es la curación, y no, es un tratamiento más', subraya. Un paciente trasplantado sigue siendo un paciente renal y debe mantener cuidados específicos de por vida. Por eso, la experta insiste en que 'la enfermedad renal no se cura, ni con medicamentos ni con diálisis ni con trasplante', reforzando la idea de que el objetivo principal siempre debe ser la prevención y el retraso de las fases avanzadas.
Para combatir este desconocimiento, ALCER Huesca ha salido a la calle. Con motivo del Día Mundial del Riñón, la asociación ha instalado una mesa informativa en la Plaza de Navarra de Huesca para charlar con los ciudadanos, resolver dudas y ofrecer información clave sobre la prevención. 'Estamos invitando a un té e informando, sobre todo dando mucha información sobre todo esto, para que la gente lo sepa', explica Minguell desde el propio puesto. Una labor de concienciación fundamental para poner freno al avance de esta 'epidemia silenciosa' que ya es una realidad.
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