El arma más poderosa contra el cáncer está en nuestras manos: prevención y diagnóstico precoz
En el Día Mundial contra el Cáncer, los oncólogos recuerdan que hábitos saludables y la atención a los primeros síntomas son cruciales para mejorar el pronóstico
Huesca - Publicado el
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En la conmemoración del Día Mundial contra el Cáncer, que se celebra este 4 de febrero, las autoridades sanitarias y los profesionales de la oncología han lanzado un mensaje unánime y claro a la ciudadanía. El Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón se ha sumado a esta jornada global poniendo el foco en tres pilares que sostienen la lucha contra la enfermedad: la prevención, el diagnóstico precoz y una atención integral a los pacientes. Estas tres claves, subrayan, son fundamentales para mejorar no solo el pronóstico, sino también la calidad de vida de las personas afectadas.
Desde el Hospital Universitario San Jorge de Huesca, el equipo de Oncología refuerza este mensaje, recordando que una parte muy importante de los tumores está directamente relacionada con factores de riesgo que se pueden modificar. La batalla contra el cáncer, por tanto, comienza mucho antes de llegar a la consulta del especialista. Se trata de una lucha que se libra en el día a día, a través de las decisiones que cada persona toma con respecto a su salud y su estilo de vida.
Avances que transforman el pronóstico
La facultativa especialista de área de Oncología del Hospital Universitario San Jorge, Verónica Calderero Aragón, ha destacado el cambio radical que ha experimentado el abordaje de la enfermedad. La especialista afirma que "el tratamiento de los pacientes oncológicos ha cambiado de forma muy significativa en las últimas décadas, mejorando de manera notable la expectativa de vida". Este progreso ha permitido que los pacientes afronten el diagnóstico con un horizonte de esperanza mucho mayor, gracias a un abanico más amplio de opciones terapéuticas y, en consecuencia, con mejores resultados clínicos.
Estos avances no solo se traducen en un aumento de la supervivencia, sino también en una mejora sustancial de la calidad de vida durante y después del tratamiento. La medicina oncológica moderna busca no solo curar la enfermedad, sino también minimizar los efectos secundarios y preservar el bienestar del paciente en todas las fases del proceso. Esta evolución ha transformado el cáncer, en muchos casos, de una sentencia a una enfermedad crónica con la que se puede convivir.
El tratamiento de los pacientes oncológicos ha cambiado de forma muy significativa en las últimas décadas, mejorando de manera notable la expectativa de vida"
La prevención como el mejor tratamiento
El mensaje más insistente desde el ámbito sanitario se centra en la prevención. Los expertos señalan que factores como el tabaquismo, el consumo de alcohol, una alimentación poco saludable, el sedentarismo o la exposición excesiva a la radiación ultravioleta están detrás de un número considerable de diagnósticos. La adopción de hábitos de vida saludables, por tanto, no es una simple recomendación, sino una herramienta clave y poderosa para reducir activamente el riesgo de desarrollar un tumor a lo largo de la vida.
En este contexto, la educación sanitaria se convierte en una estrategia prioritaria. Es fundamental que la población comprenda la conexión directa entre sus hábitos y el riesgo de cáncer. Promover una dieta equilibrada, incentivar la actividad física regular, luchar contra el tabaquismo y el consumo de alcohol, y concienciar sobre la protección solar son acciones que, sumadas, tienen un impacto colectivo incalculable en la salud pública y en la reducción de la incidencia del cáncer.
El reto del cáncer en la población joven
A pesar de los avances, los oncólogos observan con preocupación una tendencia creciente: el incremento de diagnósticos en personas jóvenes. Este fenómeno enciende las alarmas y obliga a reforzar, aún más si cabe, las estrategias preventivas y educativas. La doctora Calderero Aragón insiste en este punto crítico, que desafía la percepción tradicional del cáncer como una enfermedad asociada exclusivamente a la edad avanzada.
Ante esta realidad, la formación desde edades tempranas es crucial. "Es fundamental insistir en la educación y la prevención, promoviendo cambios en los hábitos de vida y formando a la población en la detección precoz de síntomas para poder consultar y diagnosticar de forma temprana", ha señalado la especialista. Este mensaje subraya la necesidad de dotar a los jóvenes de la información necesaria para que tomen decisiones saludables y aprendan a escuchar su cuerpo.
Es fundamental insistir en la educación y la prevención, promoviendo cambios en los hábitos de vida y formando a la población en la detección precoz de síntomas"
El diagnóstico precoz se mantiene como uno de los factores más determinantes en el pronóstico de la enfermedad. Detectar un tumor en sus fases iniciales permite, en la mayoría de los casos, aplicar tratamientos menos agresivos y obtener mayores tasas de éxito. Por ello, el Departamento de Sanidad hace un llamamiento a la población para que participe activamente en los programas de cribado disponibles, como los de mama, colon o cérvix.
Además de los cribados, es vital acudir a revisiones periódicas y, sobre todo, no ignorar síntomas persistentes o inusuales. Cualquier cambio en el cuerpo que se mantenga en el tiempo debe ser motivo de consulta médica. Este papel activo de la ciudadanía en el cuidado de la salud es, según las autoridades sanitarias, una de las herramientas más fundamentales y efectivas para combatir el cáncer y ganarle la batalla al tiempo. El compromiso es doble: de las instituciones, para proporcionar los medios, y de los ciudadanos, para utilizarlos de forma responsable.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.