Tertulión azulgrana: Crisis total

La 'espantada' del capitán, la división interna y un vestuario roto hunden al equipo en una espiral de autodestrucción sin un rumbo claro

Pablo Barrantes

Jaca - Publicado el

2 min lectura

La SD Huesca vive un momento crítico, definido como una “fractura total” que afecta a todos los estamentos del club. La sensación de que la nave se va hundiendo se ha instalado en el entorno azulgrana, agravada por una racha de resultados desastrosa, con solo dos victorias en los últimos catorce partidos, y una preocupación que ha alcanzado su cota máxima.

Un vestuario dividido por el ‘caso Pulido’

El epicentro de la crisis interna se encuentra en el vestuario, donde se percibe una notable falta de unión. La situación ha estallado a raíz de la espantada del capitán, Jorge Pulido, cuyo descontento por su oferta de renovación y su deseo de forzar una salida han provocado una clara división. La situación ha generado un desgobierno interno que el entrenador no ha podido contener.

Este ambiente viciado se refleja en el campo, con episodios como la “extraña amarilla” que recibió Óscar Sielva nada más salir del banquillo, una acción que su entorno justifica por unas molestias. El resultado es un equipo que parece “desquiciado” e incómodo en el terreno de juego.

Bolo estalla: “No podemos jugar con miedo”

El técnico, Jon Pérez Bolo, ha mostrado públicamente su enfado como nunca antes. Tras el último encuentro, lamentó la falta de reacción de sus jugadores: “No podemos esperar a que nos hagan el gol para jugar como hemos jugado los últimos 15 minutos”. El entrenador ha sido tajante sobre la actitud del equipo: “No podemos jugar al fútbol atenazados y con miedo a que nos pasen cosas malas”.

No podemos jugar al fútbol atenazados y con miedo a que nos pasen cosas malas"

Jon Bolo

Entrenador del Huesca

Una gestión deportiva cuestionada

La dirección deportiva, con Ángel Martín González al frente, también está en el foco. Se han producido desencuentros públicos, como cuando el director deportivo “enmendó la plana” a la directiva por el fichaje de Bolo. Además, se le acusa de bloquear la salida de jugadores que no cuentan para el técnico, como Albarracín o Hugo Pérez, lo que mantiene una plantilla sobredimensionada con 31 futbolistas.

La planificación de fichajes tampoco ha estado exenta de problemas. El debut del delantero Jordi Escobar se frustró por un “trámite burocrático” con la federación portuguesa, mientras que la llegada de Jair Amador, un central de 36 años que viene de una lesión, no ha generado la ilusión esperada en la afición.

Ante este panorama, la solución que se impone es la toma de “medidas drásticas” según seha debatido en Deportes Cope. Existe un clamor para “limpiar ese vestuario, resetear mentes y que quien no esté implicado, que se vaya”. Se considera urgente actuar para que los nuevos fichajes no se “intoxiquen” del mal ambiente. 

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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