Sevilla se rinde al Cautivo: la historia de una fe que se hereda de abuelas a nietos
Cientos de fieles llenan la Parroquia de San Ildefonso en el primer viernes de marzo para cumplir con una tradición con siglos de historia
Sevilla - Publicado el
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Este primer viernes de marzo, a pesar del frío y la amenaza de lluvia, marca uno de los hitos de la Cuaresma en Sevilla. Las puertas de templos como San Ildefonso se han abierto para recibir a los devotos del Señor Cautivo. En el interior de la céntrica parroquia, una estampa única recibe a los fieles: la nave central se ha transformado en una larga mesa cubierta por una marea de velas moradas, sustituyendo a los bancos. Es el homenaje de cientos de personas que, como cada año, acuden a rezarle y a hacerle sus peticiones.
Una devoción transmitida en familia
El párroco de San Ildefonso, don Geraldino, explica que la persistencia de esta tradición reside en los lazos familiares. "Es algo que oímos con muchísima frecuencia, no solo en el mes de marzo, sino a lo largo de todo el año", comenta. La razón principal, según el párroco, es casi siempre familiar: "Porque me traía mi madre, porque a mi madre la traía mi abuela, y yo traigo a mis hijos, y ahora ya traigo a mis nietos". Se trata, en sus palabras, de "una tradición muy familiar y una devoción que se va transmitiendo de padres a hijos", un legado que mantiene viva la llama de esta fe a través de las generaciones.
Mis abuelas, mis bisabuelas, todos hemos venido aquí, mi madre y yo desde pequeña"
Las palabras del párroco encuentran eco en los testimonios de los propios devotos, que confirman con emoción cómo la costumbre les fue inculcada desde la infancia. Una de las fieles lo resume con sencillez: "Mis abuelas, mis bisabuelas, todos hemos venido aquí, mi madre y yo desde pequeña". Esta herencia sentimental es la que impulsa a muchos a desplazarse desde otros municipios de la provincia hasta el corazón de Sevilla para cumplir con el rito.
Los trinitarios y la redención de cautivos
Los fieles rezan ante el Cautivo de San Ildefonso
El origen de esta arraigada devoción se remonta a la orden de los padres trinitarios. Según relata el párroco, la congregación nació con la misión de rescatar a los cristianos cautivos, especialmente prisioneros de los musulmanes. "Ellos mismos se ofrecían como rescate, ofrecían su vida, su cuerpo, a cambio de liberar a uno o varios cristianos", detalla. La primera y más famosa imagen, Jesús de Medinaceli de Madrid, tiene una conexión directa con Sevilla. Fue esculpida en la ciudad, atribuida a Juan de Mesa, y llevada a África.
La devoción al señor cautivo la traen los padres trinitarios"
Fueron precisamente los padres trinitarios quienes rescataron la imagen de Jesús de Medinaceli en África, "pagando por ella su peso en oro", y la llevaron en una larga peregrinación hasta Madrid. Desde allí, exportaron esta devoción a todas las comunidades que fundaron. En Sevilla, existió un convento de trinitarios descalzos a solo 50 metros de la actual parroquia, en el edificio que hoy es la casa de hermandad del Cristo de Burgos. Allí estuvo originalmente la imagen del Cautivo que se veneraba en la zona.
Numerosas velas moradas depositadas por los fieles en la nave central de la Parroquia de San Ildefonso
Con la desamortización y la marcha de los trinitarios, la talla inició un pequeño periplo. Pasó de forma ocasional a la iglesia de San Hermenegildo y, finalmente, llegó a la Parroquia de San Ildefonso, donde permanece desde el año 1910, consolidándose como uno de los grandes referentes devocionales de la ciudad cada primer viernes de marzo.
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