Los regantes exigen nuevas presas para "regular" las inundaciones y evitar futuras sequías
La organización de regantes critica que las obras hidráulicas planificadas no se ejecutan y el agua de las borrascas acaba en el mar sin poder almacenarse
Andalucía - Publicado el - Actualizado
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Las recientes e intensas lluvias que han afectado a Andalucía durante la última semana han traído consigo una doble cara. Por un lado, el alivio tras un largo periodo de sequía; por otro, inundaciones en varios puntos de la comunidad. Ante esta situación, el secretario general de la Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía (Feragua), Pedro Parias, ha lamentado que parte de esta agua se desaproveche por la falta de infraestructuras adecuadas para su almacenamiento, insistiendo en que es el momento de actuar.
Desde Feragua sostienen que el agua de las crecidas podría aprovecharse para afrontar el próximo ciclo de sequía, “que vendrá con toda seguridad”. Para ello, Parias considera imprescindible la construcción de nuevas presas y balsas. “No hay mejor medida para hacer frente al cambio climático hoy, en cualquier cuenca de nuestra región, que hacer presas”, ha afirmado.
No hay mejor medida para hacer frente al cambio climático hoy que hacer presas"
Secretario General de Feragua
Obras paralizadas desde hace 15 años
La principal crítica de la organización se centra en la paralización de las inversiones hidráulicas. Según Parias, el nivel de ejecución del actual plan hidrológico “no alcanza el 20% de su programa de medidas”, una situación que, denuncia, ya se ha repetido en planes anteriores. El resultado es que Andalucía lleva 15 años sin iniciar la construcción de una sola presa, desde que se finalizó la de La Breña II (Córdoba) en 2009. “Nos quedamos en papeleo, en redacción de proyectos, en estudios”, ha señalado.
Parias recuerda que “casi toda España bebe de ese milagro de que sale agua por el grifo porque hay un embalse”. Sin embargo, proyectos clave contemplados en la planificación hidrológica andaluza siguen sin ejecutarse. Entre ellos, ha enumerado la presa de Alcolea en Huelva, el recrecimiento del Agrio o la presa de San Calixto en la cuenca del Guadalquivir —que podría mitigar las avenidas en Écija y Palma del Río—, y las de Cerrada de la Puerta (Granada), Gibralmedina y Cerro Verde en la cuenca mediterránea. “Se queda todo al final en papel mojado”, ha sentenciado.
Impacto en el campo y la economía
Aunque las inundaciones actuales están provocando daños aún por cuantificar, Parias subraya que “mucho más daño hace cuando no hay agua”. El secretario general de Feragua ha recordado que la sequía pone en riesgo un sector, el regadío, capaz de generar más de 20.000 millones de euros y exportar más de 14.000 millones. Por ello, insiste en la importancia de almacenar recursos hídricos para defender la actividad económica durante los periodos de escasez.
La excepción es la provincia de Almería, cuyos embalses no superan el 10% y cuya situación es “crónica y estructural”, ya que sus recursos no dependen tanto de los embalses como de aguas desaladas, regeneradas y trasvasadas. Para el resto de la comunidad, el alivio es evidente, aunque Feragua mantiene la advertencia: sin nuevas infraestructuras, la próxima sequía volverá a poner en jaque a la región.
El olivar se está resintiendo con las lluvias y la campaña se atrasa en Jaén"
Secretario General de Feragua
Pese a todo, las precipitaciones dejan una “buena noticia”, como ha destacado Parias. Los embalses andaluces se encuentran ya casi al 60% de su capacidad y siguen subiendo. Gracias a ello, la mayoría de las cuencas entrarán en situación de normalidad, garantizando el agua para la próxima campaña de riego, e incluso para dos. “Quitando la provincia de Almería, [...] el resto de Andalucía va a entrar en una situación de normalidad”, ha explicado.
Las lluvias también están teniendo un impacto directo en la campaña de la aceituna, que supone el 60% del regadío andaluz. Las precipitaciones no solo retrasan la recolección, sino que el viento y el granizo pueden “tirar también producto al suelo, con lo cual se deprecia”. Esta aceituna caída debe recogerse aparte y su calidad se reduce, pasando de ser apta para aceite de oliva virgen extra a destinarse a aceite lampante.