César Ramírez desvela el mensaje teológico del cartel de la Semana Santa de Jaén: el nacimiento de la Iglesia

El artista sevillano, autor de la obra que anuncia la Semana de Pasión de 2026, explica el simbolismo de la sangre y el agua que brotan del Cristo de las Aguas

Tomás Díaz

Jaén - Publicado el

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La Agrupación de Cofradías y Hermandades de Jaén ha presentado ya su cartel anunciador de la Semana Santa de Jaén 2026. El artista sevillano César Ramírez ha atendido este lunes a COPE Jaén para hablar de esta obra que anunciará la Semana Santa de Jaén de 2026, un cartel que ha sido recibido con gran expectación. El autor se ha mostrado "tranquilo" y "satisfecho" con la reacción del pueblo cofrade de Jaén, que sigue la buena acogida de su anterior cartel de Gloria en 2023. En esta ocasión, la Hermandad de la Sagrada Lanzada es la gran protagonista de una composición cargada de simbolismo.

El mensaje: el nacimiento de la Iglesia

Ramírez explica que el eje central de su obra es el mensaje teológico. "En un cartel de Semana Santa siempre entiendo que el protagonista no es el mismo autor, sino el mensaje a transmitir", afirma. La composición, titulada Sangre y Agua, representa el nacimiento de la Iglesia a través de los sacramentos que brotan del costado del Cristo de las Aguas, titular de la hermandad protagonista.

En un cartel de Semana Santa siempre entiendo que el protagonista no es el mismo autor, sino el mensaje a transmitir"

César Ramírez

Cartelista Semana Santa de Jaén 2026

La obra es un óleo sobre lienzo de estilo figurativo, una seña de identidad del artista. A través de esta técnica, Ramírez construye una narrativa visual con un "hilo conductor bien trazado de principio a fin". El autor ha buscado el "equilibrio entre una obra conceptual y que artísticamente y cromáticamente sea atractiva", manteniendo siempre la fidelidad a sus principios creativos y su estilo.

Soy fiel a mis principios y siempre procuro introducir un mensaje teológico en mi obra"

César Ramírez

Una composición llena de metáforas

La pieza está llena de metáforas visuales. Según describe el pintor, "el propio cuerpo del crucificado conforma la eucaristía". La sangre, al pasar por el corazón de plata de la Virgen Reina de los Ángeles, cuyo rostro aparece reflejado, "convierte esa sangre en agua, y ese agua es el agua del bautismo, que nos lleva a la vida eterna".

Para enmarcar esta alegoría sobre el origen de la fe, el artista ha incluido un referente arquitectónico de la ciudad. "Qué mejor que estar representada el nacimiento de la iglesia a través de la magnífica Catedral de Jaén, de la que brotan luego las hermandades", detalla Ramírez. Además, la paleta de colores empleada, en tonos franciscanos, es un homenaje al octavo centenario del año jubilar de San Francisco de Asís.

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