Jaén vive la Cuaresma: la advertencia de Javier Pereda sobre el riesgo de olvidar su verdadero sentido

En su columna Ad Libitum, Javier Pereda analiza el fervor cofrade de la provincia y el peligro de no comprender la lógica divina de la Pasión de Cristo

Redacción COPE Jaén

Jaén - Publicado el

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Desde el pasado Miércoles de Ceniza ha comenzado la Cuaresma, un tiempo de preparación de 40 días para la Pascua del Señor que en lugares como Andalucía se vive con especial anhelo. En la provincia de Jaén, donde florecen treinta agrupaciones entre hermandades de pasión y de gloria, la devoción se experimenta con fervor, tal como analiza el columnista Javier Pereda. Las cifras hablan por sí solas: uno de cada tres jienenses es cofrade, sumando un total de más de 40.000 personas.

Este sentimiento se extiende por cada rincón de la provincia. Destacan municipios como Úbeda y su entorno renacentista; Baeza, que cuenta con el mayor número de cofradías por habitante; Linares, donde sobresalen sus bandas de música; Alcalá la Real y la tradición de sus pasos; Andújar, con su excepcional patrimonio artístico; o Martos, donde impera el recogimiento de sus barrios.

Durante estas seis semanas, los pueblos jienenses se llenan de actos como conferencias, vías crucis, pregones, besamanos, ensayos de costaleros y conciertos. Todo ello está orientado por el sentido teológico y el significado profundo de estas semanas, esenciales para vivir con provecho espiritual la celebración de la pasión, muerte y resurrección de nuestro señor Jesucristo.

El peligro de no entender la Pasión

Sin embargo, en su columna de opinión Ad Libitum, Pereda advierte que existe el peligro de no entender la pasión del señor, ya que "una visión excesivamente humana impide comprender la lógica divina". Algo similar les ocurrió a los apóstoles, que esperaban un Mesías político. Ejemplo de ello es Simón Pedro, quien al oír que Jesús moriría en Jerusalén, recibió su amonestación: "apártate de mí, Satanás, porque no sientes las cosas de dios, sino las de los hombres".

La Pasión de Cristo, explica, es imposible de entender sin la referencia al pecado, pues la razón de su entrega es "perdonar nuestros pecados, hacernos hijos de dios y herederos del cielo". Esta visión fue considerada en su día "un escándalo para los judíos y una necedad para los gentiles", como explica San Pablo en sus epístolas.

Pecado del siglo es la pérdida del sentido del pecado"

Esta reflexión conecta con una advertencia de san Juan Pablo II: "pecado del siglo es la pérdida del sentido del pecado". La acumulación de pecados personales deriva en lo que se denominan estructuras de pecado, que son situaciones sociales ante las que la sociedad se siente interpelada.

La penitencia y el valor de las palabras

Por ello, la genuina penitencia durante la Cuaresma pasa por una sincera confesión sacramental de los pecados de soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, pereza y envidia. Según el autor, reconocer la condición pecadora dispone a una profunda conversión, mientras que sin la confesión, "la vida cristiana se vuelve frágil y baldía".

En este sentido, se recupera la exhortación del Papa León XIV de "renunciar a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse". Un esfuerzo por medir las palabras y cultivar la amabilidad en todos los ámbitos, desde la familia y el trabajo hasta las redes sociales o los debates políticos.

La reflexión concluye con un llamado a la conversión personal, recordando las palabras de la Escritura que resuenan con especial fuerza en este tiempo litúrgico: "Ahora es el tiempo favorable, ahora es el tiempo de la salvación".

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