Un grupo de mayores de Granada encuentra en el baile el mejor antídoto contra los achaques y la soledad
Cada fin de semana, un grupo de jubilados transforma la céntrica Plaza Nueva en una pista de baile que ahora inspira un documental
Granada - Publicado el
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Cada fin de semana, un grupo de granadinos de entre 60 y 84 años transforma la céntrica Plaza Nueva en una improvisada pista de baile. Rodeados de decenas de curiosos, la música y el movimiento se han convertido en su mejor receta para combatir la soledad y los achaques de la edad.
Paco Lozano, de 73 años, lleva medio siglo bailando y lo tiene claro: "Si no bailo prefiero morirme". Mientras se prepara a los pies de la Alhambra, cuenta que el baile le hace sentirse fuerte y ágil, porque para él es una cuestión de "pasión". A las seis de la tarde, con la banda sonora de 'Siete novias para siete hermanos', se une a las cerca de ocho parejas que ya giran con elegancia sobre el empedrado de la plaza.
Si no bailo prefiero morirme"
De la plaza a la gran pantalla
Entre el público se encuentra Carmen Tortosa, la directora del documental 'Plaza Nueva a las diez'. La cineasta los descubrió paseando a finales de 2022 y quedó fascinada. "Me pareció un momento mágico en el cual vi a un grupo de personas disfrutando, transmitiendo una energía muy bonita", explica sobre aquellos "seres mágicos que nos alegran la tarde".
Su cinta, que se estrena el 19 de marzo en el Cine Madrigal de Granada, es un documental observacional y poético sobre la pasión que los une. Aunque al principio mostraron reticencias, la confianza se ganó poco a poco. "Ellos son encantadores y lo han facilitado mucho", asegura Tortosa, recordando el emotivo aplauso de cinco minutos que recibieron en el Festival de Sevilla el pasado noviembre.
Un antídoto contra las enfermedades
En el grupo de WhatsApp que coordina Antonio Castillo, de 80 años, se organizan las quedadas. Este granadino relata que antes de jubilarse padecía un problema de espalda serio, pero desde que aprendió a bailar, el dolor apenas ha vuelto. Mientras retoma los pasos de una cumbia, cede el testigo a otro compañero.
Se trata de José Luis Urbano, un enfermero que conoce de primera mano los beneficios del baile más allá del entretenimiento, por lo que creó un taller de baile para pacientes del Hospital Clínico San Cecilio. "Se ha demostrado científicamente que una sucesión de coreografías que vas hilvanando (...) supone una estructuración importante que, si no protege, por lo menos retrasa los problemas cognitivos", afirma.
Además de los beneficios cognitivos, Urbano añade que la práctica regular de la danza ayuda a mantener la coordinación y la fuerza muscular. Pero el valor más importante, destaca, es el de las relaciones que se tejen en la pista, creando una red de apoyo que combate la soledad y refuerza el bienestar emocional.
Bailar por la vida
Tengo que seguir, por mí, por él y por todos"
Un ejemplo de superación es Vicky Arenas. Vestida de negro y con una flor roja en el pecho, baila sola en el centro de la plaza, sonriendo. Ella y su marido fueron una de las parejas fundadoras de esta comunidad, pero hace dos años y diez meses él falleció tras medio siglo de matrimonio. "La vida se me partió. Éramos pareja en la vida y en el baile", recuerda.
A pesar del dolor, decidió volver a la plaza. "Me dije: 'Tengo que seguir, por mí, por él y por todos'. El primer día me costó mucho, pero he vuelto a bailar", cuenta con determinación. Y concluye: "Sola y a veces con amigos, pero bailo. Y sigo viviendo".
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