Hoy se escuchará el "vals del sentaíllo", inspirado en la historia del niño ruso que consiguió llegar a Granada y convertirse en cofrade
Ángel Vladimir Martínez Rodríguez-Aguilar es el protagonista de esta historia.
Vladimir Martínez Rodríguez-Aguilar
Granada - Publicado el - Actualizado
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En el año 2008, el matrimonio formado por Manuel Martínez, que como periodista suele firmar bajo el nombre de Manuel Oña, y María José Rodríguez-Aguilar decidió adoptar a un niño. El elegido era ruso y vivía en Siberia. La gestión no fue fácil. Después de realizar un largo viaje hasta conocerlo, se pusieron en contacto con las autoridades de asuntos sociales y allí fueron atendidos por Fernando Egea, técnico de la administración experto en este tipo de gestiones, que además de ponerse a su servicio, les ofreció una propuesta personal. Consistía en que las costaleras del Señor de la Meditación de la Cofradía de los Estudiantes, de la que formaba parte, realizara una levantá para rogar que todo pudiera salir de acuerdo con lo que deseaban.
Vladimir vivía en Siberia y en Granada estudia en el conservatorio
corneta, flautista y violinista
La aventura que supuso aquella adopción llegó a buen puerto. El joven se llama Ángel Vladimir Martínez Rodríguez Aguilar y hoy es mayor de edad. Conforme fue creciendo nació en él una vocación cofrade. Antes de conocer la historia de aquella levantá, siendo niño jugaba a imitar la escena del Señor de la Meditación y luego llegó su pasión por la música, perteneciendo primero a la Banda de los Ángeles y ahora a la de Jesús Despojado.
gratitud
Ahora, 19 años después de la adopción, esta familia granadina ha querido testimoniar su agradecimiento a la súplica que llevaba aquella levantá de las costaleras de Los Estudiantes y este jueves, 26 de marzo, a las 20:30 h, se leerá ante ellas un pequeño texto escrito por Manuel Oña titulado El vals del Sentaíllo, que refleja toda esta singular experiencia. Será con motivo del retranqueo del paso y la voz la pondrá la periodista Ana Sánchez. Además, Ángel pedirá permiso ese día para abandonar la formación de la Banda de Jesús Despojado para acercarse hasta la calle Baratillo golpear el martillo para una mandar una levantá a este titular del Miércoles Santo.
Sin duda, una historia emotiva, cargada de amor y gratitud y una muestra más de los relatos de carácter poliédrico que surgen en torno a la religiosidad popular.