Las voces del martillo en Granada: los maestros Dioni Martínez y Pepe Carvajal analizan el presente y futuro del costalero
Dos generaciones de capataces legendarios repasan la historia del costal en la ciudad y debaten sobre el relevo generacional en un momento de auge sin precedentes
Granada - Publicado el - Actualizado
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Dos figuras indiscutibles del mundo del martillo en Granada, los capataces Pepe Carvajal y Dionisio Martínez, han repasado la historia y la evolución del costalero en la ciudad. En una profunda conversación con Juanjo Ibáñez, han analizado desde los orígenes de las cuadrillas de hermanos hasta el 'boom' actual de jóvenes, dejando reflexiones sobre el futuro y la responsabilidad de mantener el legado recibido.
Los inicios de una pasión
Pepe Carvajal, pionero y maestro de capataces, recuerda sus comienzos, cuando la idea era ser mayordomo "con una capa y un báculo". Sin embargo, todo cambió cuando le picó "el gusanillo del martillo". Su curiosidad lo llevó a Sevilla, donde se "envenenó" con el estilo de don Manuel Santiago y trajo ese nuevo ritmo a Granada, creando en 1978 la cuadrilla de la Santa Cruz, un "revulsivo" para la Semana Santa de Granada.
Por su parte, Dionisio Martínez, hoy un capataz consagrado, rememora su primera vez como costalero en el año 87 a las órdenes de José Ibáñez, quien también le dio la oportunidad de ponerse el traje negro por primera vez en 1991. Recuerda aquel año como "complicado", ya que el cambio de capataz desestabiliza una cuadrilla y tuvo que hacerse cargo de un paso de misterio que era "un Miura que torear".
El 'pantano que se desborda'
Ambos maestros analizan el fenómeno actual: una avalancha de jóvenes que desean ser costaleros. Carvajal utiliza la metáfora de un "pantano que se está desbordando" para describir la situación. Aunque lo ve como algo "extraordinariamente bueno para Granada", también le "cabrea" que sobren "24 tíos fuertes, jóvenes, con unas ganas" y no se les pueda dar una respuesta.
Martínez coincide en que "el pantano se está desbordando, y es un problema", pero apela a la paciencia de la juventud. Lo achaca a la "sociedad de lo inmediato", donde se espera conseguir todo al instante. "Yo creo que al final todavía no estamos en ese desborde, yo creo que podemos ir asumiendo gente a poco que que vayan teniendo un poco de paciencia", asegura, recordando que son muy jóvenes y "tienen toda la vida por delante".
Hermano costalero: una evolución constante
La conversación también abordó la figura del hermano costalero. Martínez relata su propia experiencia, haciéndose hermano de la Hermandad del Nazareno por voluntad propia tras tres años como costalero. Hoy, defiende que la decisión de ser hermano debe ser libre y no una imposición, ya que "cuando tú obligas, pues yo estoy vinculado a la hermandad porque quiero ser costalero", y esa vinculación puede desaparecer al dejar el costal. Para él, todo se rige por "la ley de la oferta y la demanda".
Carvajal siempre se ha mostrado contrario a forzar la inclusión en la nómina de hermanos, advirtiendo de que "luego también tienen derecho a votar. Y te vas a ir a la calle". Su filosofía es clara y la ha transmitido durante 40 años: "Si tú vas de costalero debajo un paso, tú vas por lo que llevas arriba". No concibe que alguien se meta bajo las trabajaderas sin sentir lo que porta sobre sus hombros.
Finalmente, ambos capataces lanzan un mensaje a la juventud. Martínez les recuerda que la Semana Santa actual "se ha fraguado con el esfuerzo de muy poquita gente" y que "ellos tienen la responsabilidad de este legado que que van a recibir, de de mantenerlo y de engrandecerlo". Carvajal insiste en la idea de "hacer hermandad" durante todo el año, porque "la cofradía, el día de la salida será lo que la hermandad haya sido durante todo el año". Su lema, y su firma, resuena como un eco: "Hay que seguir".
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