El autobús del Domund llega a Córdoba

Lo hace como antesala de la celebración de la Jornada Mundial de las Misiones que se celebra este domingo

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Redacción Córdoba - Francisco J. Durán

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 15:51

Ha pasado por las ciudades de Madrid, Pamplona, Logroño y Valencia, y ahora el autobús del Domund lo hace en Córdoba el viernes 18 de octubre, como antesala de la Jornada Mundial de las Misiones, popularmente conocida como Domund, y que se celebrará este domingo. 

Este bus se ha instalado en el Paseo de la Victoria, frente al Mercado Victoria, donde el delegado diocesano de Misiones, Antonio Evans, ha explicado el significado de esta visita.

El bus está decorado con una multitud de círculos entrelazados, y fotos de las misiones intercaladas que simbolizan la "cadena de bondades que es la Iglesia", ha explicado Evans. Con este vehículo se ofrece a los ciudadanos una visión de la importancia que tiene la labor de los miles de misioneros que hay repartidos por todo el mundo. Sólo la diócesis de Córdoba cuenta con 200 repartidos por esos lugares donde hay que llevar la palabra de Dios. 

Junto al mismo, se han situado varios voluntarios que han explicado a los fieles la importancia de las misiones y la ayuda que necesitan para poder ofrecer un “amor que no tiene fronteras”, como se refleja en uno de los mensajes escritos en el mismo. Como novedad, a las tradicionales huchas del Domund, se incorporan huchas electrónicas, para poder hacer donativos tanto en efectivo como con tarjeta de crédito.

TESTIGO MISIONERO

Por su parte y como testigo misionero, también ha visitado el autobús del Domund un arquitecto cordobés, Juan Gómez, que cada verano dedica su tiempo de descanso a realizar su misión en una parte del mundo y, de esta forma, ha viajado dos veces a Ecuador y el pasado verano estuvo en Mozambique, donde comprobó la "miseria física y material", aunque al ir con misioneros, según ha dicho, "se respira un ambiente de alegría, de felicidad, porque viven en la fe".

Gómez ha reconocido que para quienes acuden a las misiones "es pura medicina vivir allí, porque, a pesar de la miseria, nos trasladan toda la fuerza que tienen", ya que "aquí tenemos muchos bienes materiales, pero nos faltan las aspiraciones espirituales".

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