Play-offs de la NBA (IMAGEN: NBA)
Madrid - Publicado el - Actualizado
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¿Queremos una final dinástica, una relación de rivalidad entre dos equipos que llevan encontrándose en la final de la NBA dos años? ¿o nos gustaría encontrarnos un invitado en las finales? Por ahora Cleveland Cavaliers y Golden State Warriors han despachado con sendos 4-0 a sus primeros rivales en la post-temporada.
Lebron y sus Cavs se han deshecho de Indiana Pacers de un gran Paul George, mientras los Warriors han hecho lo propio ante Portland Trail Blazers de otros dos grandes, Damian Lillard y CJ McCollum.
No quiere decirse que no hayan planteado batalla en estas eliminatorias a pesar de la aparatosidad del rosco que le han endosado tanto campeón como subcampeón de la NBA a sus primeros rivales en el Este y el Oeste, porque los Pacers pudieron haberse llevado algún partido, lo evitó la monstruosidad de Lebron James que está en modo playoff, atropellando prácticamente a sus rivales desde fuera y desde dentro, y facilitando asistencias descomunales también. Mientras en el Oeste los sobreesfuerzos de Lillard/McCollum no han bastado ante la locomotora de Oakland.
Los Warriors también despachaban a unos Blazers que parecen quedarse siempre a medio camino, Lillard y McCollum, como George, son ese tipo de jugador cuya falta de recorrido de su equipo impiden convertirse en grandes de verdad. Qué nos van a contar a los seguidores del baloncesto español, es algo que sufrimos con Ricky Rubio, pura impotencia la del jugador de El Masnou, un superclase que ha jugado su mejor baloncesto en la segunda parte de la temporada, entre los mejores bases de la liga, y que sigue sin visitar los playoffs de la NBA.
Estábamos en qué final nos haría salivar más, el reencuentro James-Curry, la final que aunque se ha repetido dos veces podría constituir una de las grandes rivalidad de la historia de la NBA, o una final con algún equipo que sea capaz de dar la sorpresa y acabar con alguno de estos dos monstruos.
Todo hace indicar que si no se mueven en demasía las piezas de Cleveland y Warriors en el futuro, si no hay ningún movimiento sísmico en alguna de las dos franquicias (algo que en la NBA actual es más fácil que nunca por la ingente cantidad de dinero que se mueve y que proporciona suculentos contratos a los jugadores), los de Ohio y los de California seguirían disputándose el anillo.
Qué preferimos, la final conocida, el Real Madrid-Barcelona de turno, el Messi-Cristiano de rigor, el Boston-Lakers de antaño, el duelo Magic-Bird, o queremos nuevos invitados en la gran gala del baloncesto NBA.
¿Y qué sería mejor para la NBA? porque si algo bueno tiene la NBA es que su sistema haga posible que los equipos puedan cambiar y que un equipo secundario pueda pasar a ser aspirante al título y viceversa, algo casi impensable en nuestro deporte tal y como está repartido el dinero y las posibilidades que tiene cada equipo y hasta dónde puede llegar.
Lo que era Miami lo es ahora Cleveland, y Miami a pesar de sus intentos honorables por disputar el playoff ni se ha clasificado para la post-temporada, y a la inversa con Cleveland, todo ello con el movimiento de Lebron James y los movimientos sucesivos en cada equipo.
De ahí el mérito que tiene un equipo como San Antonio Spurs, siguen pasando los años, van cambiando los jugadores (pero manteniendo durante más de una década una estructura de equipo) y siempre está entre los mejores de la NBA.
El Oeste vuelve a mostrarnos a rivales fuertes como Houston Rockets y los mencionados Spurs para plantarle cara a los Warriors, si bien los de Pau Gasol aún tienen que sudar para eliminar a los Grizzlies de su hermano Marc. Nos emocionaría volver a ver a Pau Gasol disputando una final de la NBA, a sus 35 años, teniendo claro su papel, bien dosificado por Popovic, que le permite extraer niveles de energía fantásticos para un jugador de su edad. En frente un Marc Gasol que ya ha decidido partidos en los últimos segundos y que está en clara inferioridad en un equipo peor, pero con un Conley también a gran nivel.
Algo decepcionante ha sido la brevedad de la eliminatoria entre Houston y Oklahoma, pues de haber gestionado mejor sus recursos los Thunder esta serie se hubiera ido a siete partidos y nos hubiera deparado un espectáculo grandioso.
Lo que ha puesto de manifiesto esta eliminatoria es que ni siquiera Westbrook, capaz de hacer de todo, y de sumar tres triples-dobles y casi un cuarto con más de 30 ptos, capaz de meter el último día 47 puntos, es más que cinco.
Los Rockets tienen puntos por todas partes, y uno nunca será más que un equipo, por muy bueno que sea, ni siquiera Jordan, por más decisivo que fuera MJ. Para contrarrestar a un equipo con tantas amenazas y tantos puntos como los Rockets, en un nivel de acierto como el que han mostrado en esta eliminatoria, no basta ni un descomunal Westbrook, que necesita implicar a más jugadores, y que necesita más aliados, no han bastado los Oladipo, Robertson, Adams, Gibson, Kanter, o un infrautilizado Abrines.
Con falta de tiro exterior y defensas asfixiantes sobre Westbrook principalmente a cargo de Beverley, es inconcebible que no hayan tenido más protagonismo los tiradores, como Abrines, como McDermott, el rookie español ha tenido un año de aprendizaje importante, disputando sus primeros playoffs, pero Oklahoma necesitará más puntos, y por cierto, se ha demostrado que su movimiento del verano con el traspaso de Ibaka es inescrutable desde un punto de vista deportivo.
No obstante, los partidos han sido intensos, han tenido de todo y no han defraudado a nadie, incluido el explosivo final entre Westbrook y Beverley, intercambiando impresiones en la pista, uno presumiendo de sus puntos y el otro de defensor y la cantidad de tiros que necesitó Westbrook (bien de 2, 44% muy mal de 3 con 27%), exhausto después de tal esfuerzo continuado. Finalmente, en el Oeste los Clippers tienen pinta de eterno querer y no poder con lo que tienen, más si cabe con la lesión de Griffin, ante unos Utah Jazz que pueden ser el equipo revelación.
En el Este Boston fue campeón de la liga regular pero está teniendo serias dificultades con Chicago, una serie marcada por la noticia luctuosa en torno a Isaiah Thomas. Habrá que prestar atención a si el auténtico rival en el Este en este playoff acaban siendo unos Washington Wizards a un gran nivel. Por ese lado del cuadro Calderón, como ya dijimos cuando llegó a Atlanta, está demostrando que le queda baloncesto para ser alternativa en la dirección de partido de los Hawks, que están plantando batalla a los Wizards.
Por lo pronto Cleveland se las verá o con Toronto o con Milwaukee, en una serie en la que todo lo que hace Giannis Antetokounmpo es para guardar, es el jugador del siglo XXII, físicamente llega a todo y técnicamente hace de todo. Un jugador largo y elástico para moverse como un base y machacar como un pívot, pero también con mano para anotar como un alero . El jugador 10. Y por cierto ante un Ibaka a un nivel como el que le recordábamos de contundencia en la pintura, y aún mejor en el exterior. Gran Ibaka.
Volviendo a la final que queremos, lo bueno es que llegue quien llegue el altísimo nivel está garantizado, porque si alguien quiere destronar a Warriors del Oeste y a Cavaliers del Este es que está a un nivel superlativo, y entonces se habrá ganado por derecho estar en la final, y si no es así, lo que nos vamos a encontrar de nuevo la final de la gran rivalidad, y en ese caso qué más podríamos pedir.