«El mar alrededor» es lo que necesitas cuando buscas algo diferente - Libros a pie de calle

«El mar alrededor» es lo que necesitas cuando buscas algo diferente

Hay novelas bonitas, enrevesadas, visuales, abstractas y también hay novelas diferentes. «El mar alrededor» de Keri Hulme, editada por Automática Editorial, tiene un poco de todo eso. Si eres un lector sin prejuicios probablemente es la novela que necesitas cuando buscas algo nuevo, distinto a cuanto hayas leído hasta el momento. Es una obra en la que tienes de todo, narrativa y poesía, omnisciencia y primera persona, realidad y magia. Pero hay algo que es preciso disponer antes de comenzar esta lectura: tiempo. Quizá, con las vacaciones llamando a la puerta, este sea un buen momento para abrazar a Keri y pasar un verano con «El mar alrededor». Tiempo más que suficiente para disfrutar.

Keri Hulme tiene una imaginación prodigiosa. Le costó publicar esta novela, lo cuenta ella misma en el prólogo, pero no dejó de confiar. Las primeras puertas se cerraban excusándose en la extensión. Es innegable que es un relato larguísimo, solo hay que sostener el ejemplar durante unos segundos para que te hagas una idea del trabajo que tienes por delante. De hecho se me ha pelado levemente el dedo gordo derecho por la cara lateral interior y se me han resentido los tendones de la mano después de una semana de lectura. ¡Y eso que he volado!

Dicen que «El mar alrededor» es una de las obras más brillantes de la narrativa neozelandesa contemporánea. A bote pronto no tengo con qué compararla porque creo que no he leído absolutamente nada procedente de Nueva Zelanda. Lo que sí se es que esta narración aborda una infinidad de asuntos, presentes en cualquier parte del mundo, sin que nos demos cuenta. Estamos ante tres personajes de todo menos sencillos y que sin tener nada en común lo tienen todo.


«Aquí viene, arrastrándose por el suelo, gateando de hecho como si tuviera la mitad de su edad, armado con una sonrisa que no tiene ni una sombra de vergüenza. El vendaje parece sorprendentemente blanco bajo la pernera de los vaqueros desgastados. Tan reluciente como los dientes que te quedan, pimpollo. Manos de finos dedos en torno al vaso… ¿asi que todavía necesitas las dos para beberte uno lleno, eh? La barbilla hendida hacia el cielo y el oscuro licor que casi puede ver a través de tu delgada garganta…¿Y esa marca? Rosa y brillosatén, como una cicatriz»


Kerewin Holmes es una artista que vive en una torre situada frente al mar, entre esos muros de piedra ya empieza la magia. Se refugia en su soledad para luchar contra ella hasta que un buen día, trepando por las paredes de su escondite, entra en escena otro de los protagonistas, Simon. Simon es un niño, también impregnado de una magia fruto del misterio que lo rodea. De aspecto descuidado, no habla aunque sí se comunica, es listo para su edad (desconocida) y parece que haya llegado solo a este mundo. Pero no, no está solo, está con su padre adoptivo Joe.

Todos creen tener a sus demonios a raya mientras viajan en un barco a la deriva. Ninguno quiere aceptar ese cambio de rumbo y se encierran sin buscar la forma de enderezar la nave. Voy a omitir muchas de las realidades que se narran en esta novela porque, creo, que cada uno debe ir descubriéndolas al paso de cada página. Ahí van algunas: lo enrevesado de las relaciones familiares, la soledad, los límites del amor y la confianza, las sensibilidad respecto al sexo, el respeto, la normalización en el consumo de alcohol y su poder de destrucción, el remordimiento, la culpabilidad o el no retorno. Además de contener innumerables referencias culturales de libros, canciones, poesía, política, etc.

Hago un aparte para la magia, que en esta obra procede también de la cultura. De la cultura de las tribus maoríes, de sus costumbres, de sus creencias y tradiciones y de su idioma. Convierten la realidad común en un mundo de fantasía. Mientras descubrimos una tierra que desborda naturaleza por los cuatro costados nos hace sentir que estamos ante una historia en la que cualquier cosa puede pasar.


«No tengo sueño. Con este aire cargado de humo y de trementina, ¿quién se iba a dormir? Supongo que tendría que sentirme culpable por estar tumbado en la cama. Supongo que tendría que dejársela y que descanse un poco, sobre todo si piensa que va a morir pronto. Pero no se me puede morir ahora. Por muy arrogante que sea y mucho que desvaríe, me parece que el viejo acaba de quitarme una pesadilla. Ahora veo dónde estaba todo enraizado»


Dejo para el final un pequeño detalle que hace complicada la lectura, pero no por ello no merece una oportunidad. Keri Hulme incluye a lo largo del relato numerosas palabras y expresiones de origen maorí que recoge en un glosario al final de estas páginas. Esto hace que tengamos que recurrir a ese pequeño diccionario cada cierto tiempo. En ocasiones puede deducirse por el contexto, pero por lo general tendrás que interrumpir la narración para dotarlas de sentido. Quizá el fallo sea solo en el diseño, porque este insignificante reducto de negatividad también tiene sentido en la obra. La forma de escribir de Keri Hulme, que sus editores permitieron mantener en el producto final, es parte de la esencia que la caracteriza. Sin duda «ciempollas» pasará a ser mi nuevo taco favorito.

Está claro que habrá lectores que no lleguen a buen puerto con «El mar alrededor», ya digo que no es una lectura fácil, pero quienes lo hagan sentirán mucha indignación e impotencia. Reflexión: a veces hay que tocar fondo y llegar a un punto de no retorno para darse cuenta de los errores. Es probable que nunca recuperes aquello que te mantenía con vida antes de caer al abismo, son gajes del oficio en la evolución de las personas. Pero, aunque no se puede volver atrás, siempre se puede ir hacia adelante y mejorar.
 


 

Titulo: El mar alrededor

Autora: Keri Hulme

Editorial: Automática Editorial

Fecha de Publicación: Abril 2019

Número de Páginas: ¡Casi 700!

Precio: 27 €
 

¡A leer!

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