Abrines, cuando el baloncesto no lo es todo - Con Basket si hay paraíso

Abrines, cuando el baloncesto no lo es todo

Hay cosas más importantes que aquello que haces, y es quién eres, y cómo te encuentras. Muchas veces, la mayoría, nuestro estado es consecuencia de aquello que hacemos, porque encontramos la satisfacción o la insatisfacción en nuestra vida diaria, en nuestro quehacer. Estás bien si aquello que haces te satisface. Muchas veces aquello que hacemos se lo come todo, ocupa la mayor parte de nuestro espacio, de nuestro tiempo.

En el caso de jugadores profesionales es indudable que los resultados, el rendimiento, su competición, su mejora, son la fuente de la satisfacción o la insatisfacción; se trabaja con un objetivo a corto, medio y largo plazo, también objetivo es en sí mismo dedicarte a aquello que te gusta ( lo cual es tan válido para el deporte como para cualquiera de nuestras actividades) . Pero qué ocurre cuando no puedes hacer aquello que te gusta, cuando algo te priva de dedicarte a tu profesión. Cómo se gestiona tu estado cuando no puedes hacer lo que más te gusta por algo ajeno a la pista.
Nos es muy difícil saber qué está pasando con Álex Abrines, no se ha revelado nada, y sin embargo nos resulta fácil ponernos en su piel, porque todos podemos entender qué difícil debe resultar no poder hacer lo que te gusta; es difícil valorar su situación porque es desconocido lo que ha provocado su baja en los Oklahoma City Thunder de la NBA, es privado, un “asunto personal”. Es todo lo que hemos sabido, y está impidiendo al jugador mallorquín seguir jugando en la mejor liga del mundo, seguir cumpliendo su sueño. La carrera de Abrines se ha frenado en seco por ahora.

No sabemos si el problema es de salud, psicológico, familiar… el jugador y su gente, y en especial la propia franquicia, se han mostrado absolutamente discretos, lo cual no es nada habitual en la NBA, que suele ser transparente cuando se trata de asuntos a los que estamos acostumbrados, asuntos ordinarios del día a día del deporte. Si fuera un problema de salud no se hablaría de un “asunto personal”, porque cuando de lesiones o salud se trata incluso sin precisar tiempos de baja (se suele hablar de baja indefinida) se suele hacer público.  También cuando son asuntos privados si el jugador lo permite se especifica la situación que le mantiene de baja. Cuando Jrue Holiday se perdió parte del campeonato con Nueva Orleans todo el mundo supo que se trataba de su esposa y un problema médico complejo, felizmente resuelto que permitió el regreso a las canchas del fenomenal base de los Pelicans, por poner un ejemplo.

Nada ha trascendido en el caso Abrines, y eso es lo que más inquieta al mundo del baloncesto en general. Sea lo que sea, Abrines y los Thunder se han dado un tiempo, el jugador ha causado baja de mutuo acuerdo entre ambas partes para estar centrado en su situación. Ni una mala palabra ha salido desde Oklahoma y desde los Thunder hasta donde sabemos;  y la consideración por parte de técnico o compañeros han sido como a un familiar. El entrenador Donovan ha hablado de Abrines como de un gran chico, de una persona que ha sido transparente con ellos y al que van a seguir apoyando;  la estrella, Westbrook, se ha referido igualmente al español como un gran compañero, un gran tipo y una persona fuerte. Los Thunder no han filtrado nada referido a la situación de su pupilo, y esto denota primero un gran respeto hacia la situación de Abrines, y después un aprecio para un jugador que al margen de su capacidad como deportista, es una persona honesta, positiva y un buen compañero.

Abrines es un todavía joven escolta de 25 años que estaba trabajando a conciencia para fortalecerse y ser más consistente en el juego de la NBA, un jugador vocacional, de un gran talento como tirador, con buena lectura de juego, con sacrificio defensivo, alguien que siempre piensa la mejor opción para el equipo, y con el descaro necesario para jugarse los tiros , porque es lo que se espera de un escolta en la NBA.

Alguien que podía perder en el cuerpo a cuerpo ante los físicos de la NBA, pero con las piernas suficientes y los conceptos suficientes para ser eficaz para el equipo. Abrines había dejado ya una serie de acciones espectaculares durante estos dos años y medio en la NBA, más allá del rol asignado por los Thunder, que limitaba algo su margen de maniobra, Abrines seguía haciéndose un hueco en la mejor liga del mundo.

Otra muestra de la consideración que le tienen los Thunder es que no ha sonado en ningún momento en ninguna quiniela de traspaso durante este tiempo que lleva en Oklahoma, la confianza y expectativa puestas en él por parte de Sam Presti, manager general de los Thunder, no se han visto alteradas durante todo este tiempo. A pesar de la cantidad de movimientos que ha tenido la franquicia en estos dos últimos años, Abrines fue pieza intocable, una pieza fija del proyecto de los Thunder. Abrines goza de la confianza de sus compañeros y en especial del líder del equipo, Russell Westbrook. Aun más allá, incluso en el inicio de de este “asunto personal” los Thunder podrían haber intentado un traspaso como le reclaman algunos aficionados, para sacar algo a cambio por un jugador que no estaba jugando. Pero ni en ese caso los Thunder han maniobrado en tal dirección, nada.

Abrines, ese joven que soñaba con los partidos de la NBA, con jugar junto a los mejores, estaba en un buen equipo, con aspiraciones, en uno de los mejores de la liga, que seguía esforzándose por ser mejor y mejor jugador, que ha trabajado duro en los veranos con el técnico asistente de los Thunder Darko Rajakovic, se ve ahora fuera de las pistas. Contrariamente a otros casos de bajas por lesiones o situaciones personales que alejan a un jugador temporalmente de las canchas, no ha habido ninguna campaña, no se ha movilizado nadie, la situación es de parálisis, porque paralizado se ha quedado el mundo del baloncesto y la afición al desconocer qué está pasando. Nadie ha puesto un hastag, nadie ha empezado una campaña espontánea de apoyo a uno de nuestros jugadores en la NBA, a uno de los nuestros, y sería injusto reprocharlo, más bien la parálisis es una señal de respeto hacia lo desconocido. Bajo ese silencio que ha seguido a la baja de Abrines está la preocupación de la gente y también están los mejores deseos de una sociedad criticona, pero tremendamente solidaria y empática como es la española, y en particular los mejores deseos de la gente del baloncesto.

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