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    La Tarde

    Pilar Cisneros y Fernando de Haro

#SANISIDROCOPE

Muchos kilos, poca casta y demasiado viento

No funcionó la corrida de la familia Fraile Mazas con los dos hierros de la casa. La terna, no pasó de voluntariosa durante toda la tarde.

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  Carlos Herrera y Sixto Naranjo analizan lo sucedido en el tercer festejo de la Feria de San Isidro

Sixto Naranjo
@sixtonaranjo

Director de ‘El Albero'

Madrid

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 17 may 2019

Tras el llenazo del día del San Patrón volvimos a la realidad que va a marcar este San Isidro. Como el primer día, la plaza alcanzó la media plaza en cuanto a ocupación de sus tendidos. El gran público desconoce la intrahistoria de la temporada y eso se nota en la taquilla. El gran público desconoce que David Galván ha apuntado en esta plaza en varias ocasiones su buen concepto, que Juan Ortega llegaba a Las Ventas tras dar una vuelta al ruedo el pasado Domingo de Resurrección en esta plaza o que Joaquín Galdós se había destapado como una de las revelaciones en la última Feria de Abril. Ya no íbamos a pedir que se supiese que la ganadería de Valdefresno lidió un interesante encierro el último día de La Paloma. Eso se queda para los muy cafeteros. El eterno problema de comunicación y conocimiento del toreo más allá del gueto.

Las buenas sensaciones que dejaba a priori el cartel se fueron desvaneciendo poco a poco con el devenir de la tarde. La corrida del hierro salmantino solo tuvo kilos y pitones. La casta se la dejaron olvidada en el Campo Charro. Y para empeorar todo aún más, el viento fue el protagonista que se coló a la función sin que nadie le invitase.

Abrió plaza un ejemplar de Valdefresno amplio de carnes y con ese punto mansito de salida con el que intentó barbear tablas buscando salida, algo muy habitual en esta vacada. No estaba muy sobrado de fuerzas. Se vio claramente cuando David Galván se lo quiso sacar más allá de la rayas del tercio en el inicio de faena. Tenía bondad el animal, pero le costaba un mundo desplazar los 601 kilos que transportaba. Al natural creció el trasteo. Más en corto el cite. El viento molestaba más en los medios, pero ahí firmó una nueva tanda Galván. Pero ya no hubo opción a más. El de Valdefresno puso rumbo a los terrenos de adentro. No era cuestión de insistir. Pero Galván insistió y a punto estuvo de tener una desgracia por querer cerrar faena por manoletinas. Una estocada tendida tras un pinchazo previo dejó todo en una ovación final.

Volvió a Las Ventas Juan Ortega con el mismo traje verde y azabache con el que se embutió el último Domingo de Resurrección buscando la baraka de aquel día en el que dio una vuelta al ruedo. Con los toros de Valdefresno se había reivindicado ante el olvido el año pasado en esta misma plaza cortando una oreja. Pero ni lo uno ni lo otro se repitió. El astifino segundo se movió sin raza ni celo por los dos pitones. Se lo trajo a terrenos del tendido 1 buscando el refugio de tablas. Algún redondo aguantando mucho en el embroque tuvieron su aquel. Pero la faena no terminó de despegar en ningún momento.

Más viveza pareció tener el tercero, más en la línea Atanasio del hierro salmantino. Le costó dos tandas a Joaquín Galdós cogerle el aire a la embestida del toro y la altura y distancia que demandaba. Pero cuando lo hizo, corrió la mano con limpieza y ritmo por el pitón derecho. En la siguiente tanda el toro se metió más por dentro y afloraron ciertas dudas en el engaño del peruano. Menor clase tuvo la embestida del toro de los hermanos Fraile Mazas y la desconexión entre ruedo y tendidos se hizo más palpable. Lo despachó de forma rápida de un contundente volapié. La ovación final que saludó Galdós aquilató el conjunto.

Se presintió lo peor cuando el cuarto arrolló a Galván en el saludo capotero. Se hizo el quite él mismo con el capote. Lo mejor llegó cuando Juan Ortega entró en su turno de quites y dejó dos verónicas de compás y expresión notable. El de Fraile Mazas llegó con violencia y sin entrega al último tercio pero tampoco se le vio demasiado resolutivo y despejado de mente al torero. 

El quinto recordó por el nombre a antiguas reatas 'atanasias'. Pero solo eso... recordó. El toro no tuvo ni un pase en la faena de muleta. La palabra "soporífero" comenzaba a repetirse en demasía por los tendidos venteños. Ortega se quiso poner por los dos pitones, pero hizo bien en abreviar y machetearlo por abajo cuando el astado se atornilló al piso. Después de demoró en exceso con el descabello. 

Con la tarde ya echada y con los ánimos por los suelos, el sexto no iba a cambiar el rumbo del festejo. Otro toro de medias arrancadas y escasas prestaciones. Galdós se lamentaba hace una semana en El Albero comentando que en ninguna de la tardes en las que ha actuado en Las Ventas, ni él ni ningún compañero habían cortado oreja alguna. La racha negativa continuá para desgracia suya.


FICHA DEL FESTEJO 

Madrid, jueves 16 de mayo de 2019. 3ª de Feria. Media plaza.

Cuatro toros de Valdefresno y dos de Hnos. Fraile Mazas (3º y 4º), bien presentados aunque de distintas hechuras. Flojo y soso el primero; un segundo desrazado; manejable el tercero; descastado y deslucido el cuarto; un quinto manso y de nulo juego; de pocas prestaciones el sexto.

David Galván, saludos tras aviso y silencio.

Juan Ortega, palmas y silencio tras aviso.

Joaquín Galdós, saludos y silencio.

Incidencias: Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de Joselito El Gallo en el aniversario de su fallecimiento.

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