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Una joven confiesa que tiene alergia al agua: no puede llorar, ni bañarse, ni beber

Abigail Beck es una adolescente de 15 años que vive en Arizona, en Estados Unidos, y padece una enfermedad muy extraña

Una joven confiesa que tiene alergia al agua: no puede llorar, ni bañarse, ni beber

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 12:49

Actualmente, existen todo tipo de alergias, aunque las alimentarias están a la orden del día a raíz del aumento de casos de celiaquía, aunque también se da la intolerancia a los huevos, el pescado, la lactosa, los maricos o los frutos secos, entre otros. No obstante, se ha localizado una alergia de la que nadie sabía su existencia, dado que es muy extraña y, hasta ahora, no se había conocido a nadie que la sufriera.

Abigail Beck es una adolescente de 15 años que vive en Arizona, en Estados Unidos, y padece una enfermedad poco común que le provoca una fuerte alergia al agua. Como consecuencia, hace más de un año que no se bebe un vaso de agua y no se puede ni bañar, ni llorar, ni hacer ejercicio. "Mi cuerpo rechaza el agua. Tengo mucho miedo de que la situación se escape de mi control y no saber qué hacer", contaba la joven al respecto en 'Kennedy News'. Además de que tiene que evitar la lluvia a toda costa: "Si está lloviendo trato de no salir porque la lluvia me duele, pero si tengo que hacerlo me aseguro de estar completamente cubierta con una chaqueta y tres pares de pantalones de chándal".

Abigail es una de las 100 personas del mundo que tiene esta enfermedad que le provoca una urticaria acuagénica, siendo esta una reacción alérgica al agua. Sin embargo, no siempre ha tenido este problema, ya que los primeros síntomas aparecieron cuando entró en la adolescencia. De pronto, la joven comenzó a notar que su cuerpo rechazaba el agua, dado que no bebía agua al no sentir necesidad y cuando lo hacía se encontraba mal de forma inmediata. "Nunca tengo la necesidad de beber agua, el sabor es malo para mí. Si bebo agua vomito, me duele mucho el pecho y el corazón me empieza a palpitar muy rápido", explica.

Comenzaron como síntomas leves, pero con el paso del tiempo fue cada vez a peor y decidió acudir al médico. Después de ser atendida, recibió la indicación de evitar el contacto con cualquier elemento con H2O. "Mis propias lágrimas provocan una reacción en la que mi cara se pone roja y me quema mucho. Lloro como una persona normal y me hace daño. Esta es la peor parte y me condiciona la vida. Tus lágrimas no deberían quemar tu piel. Si bebo agua, vomito, me hace mucho daño el pecho y el corazón me empieza a palpitar muy rápido", apunta Abiagail, haciendo referencia a que algunas cosas puede evitarlas, pero no puede no llorar.

Una joven de 15 años sufre alergia al agua: no puede beber, ni llorar ni hacer ejercicio


"Tengo síntomas que podrían hacer que mi corazón se detenga"

Respecto a esto, asegura que no siente necesidad de beber agua, ya que no le sabe bien y su cuerpo la rechaza con mucho dolor. De la misma manera, tiene prohibido hacer ejercicio, dado que el sudor le provoca quemaduras en la piel. Asimismo, como se provoca el mismo efecto cuando se ducha, nada más salir tiene que secarse bien la piel y lo más rápido posible para evitar que le duela todo el cuerpo.

Por este motivo, hay muchas necesidades básicas que la joven no puede llevar a cabo como es mantenerse hidratada. Por el momento, esta extraña enfermedad no tiene cura, pero puede tener solución al someterse a tratamientos médicos intravenosos de hidratación. A pesar de ello, como es una enfermedad algo desconocida, no se tiene toda la información y no se sabe cuantos años podrá vivir así por el daño que le puede provocar el contacto con el agua.

Además, también debe tener mucho cuidado a la hora de comer cualquier alimento que tenga algo de agua en su composición, ya que le puede provocar dolor de estómago y náuseas. "Tengo que revisar las etiquetas, pero todo en este mundo tiene agua", comenta al respecto. Aunque es una enfermedad muy complicada de sobrellevar por cómo condiciona a su día a día, Abigail ha optado por ser positiva para hacer más fácil su vida: "Intento estar siempre de buen humor. Sé que si algún día me pasara algo, las personas de mi alrededor me intentarán ayudar tanto como puedan".

Aunque reconoce que tiene miedo de la posibilidad de que un día que sufra una reacción que no sepa controlar: "Nadie sabrá qué hacer, incluyéndome a mí". "No sé si podría matarme porque nadie me ha dicho lo contrario hasta ahora. Tengo síntomas que podrían hacer que mi corazón se detenga, pero nadie sabe nada sobre la condición, por lo que no saben si mi corazón o mis pulmones podrían dejar de funcionar", agrega.

No obstante, su padre se siente muy orgulloso de su hija por lo bien que lo está llevando, siendo consciente de las complicaciones que conlleva esta enfermedad. "Me siento desesperado. Quisiera curarla, pero no puedo", dice su padre, Michael Beck. De igual manera, está muy sorprendido por cómo su hija se está enfrentando a ello: "Lo maneja muy bien. Yo, por supuesto, odio ver a mi hija sufrir. A menudo deseo poder soportar el dolor por ella".




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