NEOS alerta de la ofensiva ideológica para constitucionalizar el aborto y romper el espíritu del 78 del Gobierno de Sánchez

Estamos ante un momento singular en España y Europa, que persigue imponer el aborto como eje de una nueva etapa política

Redacción digital

Madrid - Publicado el

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NEOS alerta del momento especialmente singular que vive España ante el intento de incorporar el aborto a la Constitución como un supuesto nuevo derecho. Todo indica que el Gobierno de Pedro Sánchez pretende cerrar la legislatura con un impulso de carácter constituyente. Tal y como la Fundación ha venido avisando, el presidente del Gobierno necesita presentar una nueva etapa constituyente, una “nueva España”, que oculte la corrupción que afecta a su Ejecutivo y sus sucesivas derrotas electorales en el tramo final de la legislatura. 

Y no solo en lo que se refiere al aborto, sino también en el ámbito territorial, impulsando una “segunda transición” hacia una España nueva y plural, en ruptura con la España constitucional de 1978. El próximo 26 de febrero, el Pleno del Consejo de Estado previsiblemente respaldará el dictamen de María Luisa Carcedo, apoyando la tesis del Gobierno de que el aborto debe recogerse expresamente como derecho en la Constitución. 

Nos encontramos ante una estrategia en la que, lamentablemente, el Tribunal Constitucional, presidido por Cándido Conde-Pumpido, podría justificar ese paso utilizando su doctrina para dar cobertura jurídica a una decisión de enorme trascendencia política y moral. 

En este sentido, aunque el impulso es claramente del Gobierno, desde NEOS lamentamos la utilización del Consejo de Estado y del Tribunal Constitucional para dar soporte institucional a un proyecto ideológico de ruptura. NEOS advierte también del recurso del Gobierno, una vez más, a una vía tramposa. 

El ejecutivo aborda esta reforma desde el artículo 43 de la Constitución, relativo a la protección de la salud —un derecho de los ciudadanos—, con el fin de eludir el procedimiento agravado de reforma constitucional que exigiría la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones si se tratara, como correspondería en realidad, a la reforma del artículo 15, un derecho fundamental de nuestra Carta Magna, que es el que reconoce el derecho a la vida. 

En paralelo, en Europa se pretende reforzar una identidad propia frente a Estados Unidos y frente al presidente Donald Trump. Para ello, se impulsa una agenda que busca consolidar la cultura woke y reemplazar los fundamentos cristianos que estuvieron en el origen del proyecto europeo. Se trataría de configurar Europa como contrapunto ideológico a Estados Unidos, del mismo modo que en España se impulsa la ruptura como contrapunto al espíritu constitucional de 1978