Más católicos y menos polarizados: radiografía de los jóvenes españoles
El nuevo informe de la Fundación SM revela un giro hacia el conservadurismo y la desconfianza en la política entre la juventud
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La Fundación SM ha presentado el informe 'Jóvenes españoles 2026', un estudio que revela un cambio significativo en los valores y preocupaciones de la juventud. Entre las conclusiones más llamativas, destaca un repunte histórico de la religiosidad y un giro ideológico hacia posiciones más conservadoras. La salud (75%), la familia (71,8%) y ganar dinero (59,7%) se consolidan como sus principales prioridades, mientras que valores como el ecologismo o la igualdad de género pierden peso.
El dato más sorprendente del informe es el crecimiento de la importancia de la religión, que alcanza su mayor nivel en toda la serie histórica. Según el estudio, el porcentaje de jóvenes que se identifican como católicos ha pasado del 31,6% en 2020 al 45% en 2025. Juan González-Anleo, uno de los autores principales, explica que la fe ya no es solo un refugio en momentos difíciles, sino también una guía para tomar decisiones y una compañera en momentos de alegría.
Sigue siendo uno de los principales apoyos en los momentos difíciles, pero también al tomar una decisión y en los momentos alegres"
Autor del estudio 'Jóvenes Españoles 2026'
Este resurgir espiritual no implica necesariamente un retorno al catolicismo tradicional. Las identidades religiosas se han vuelto más flexibles, combinando creencias de distintas tradiciones. De hecho, entre los jóvenes católicos practicantes, un 60,7% cree en el karma, un 48,5% en la reencarnación y un 40,3% en las energías curativas.
Giro conservador y desconfianza política
El informe constata un giro ideológico hacia la derecha: en los últimos cinco años, el porcentaje de jóvenes de izquierdas ha caído un 12%, mientras que los de derechas han aumentado casi un 14%. Esta tendencia se acompaña de una creciente desconfianza en el sistema democrático: el 68% no está satisfecho con su funcionamiento y casi la mitad cree que "a veces se necesita más mano dura" para mantener la paz social.
Antonia, de 27 años, pone voz a este sentir generalizado. En su grupo de amigos, la política se ha convertido en un tema prácticamente tabú: "Ya no se habla de política, o, si se habla de política, siempre es para mostrar un desencanto sobre ella", afirma. Considera que el desinterés crece porque "desconfiamos mucho más de los políticos, creemos que no nos van a brindar soluciones".
feminismo e inmigración
Entre los jóvenes se asienta una corriente de desconfianza hacia el feminismo. El 66% cree que "algunas mujeres buscan privilegios en nombre de la igualdad", y el 54% considera que "exageran el sexismo en comentarios inocentes". Ariana Pérez, coordinadora de investigación de la Fundación SM, señala que, aunque no es una visión mayoritaria, "se está asentando un discurso que plantea una desconfianza hacia el movimiento feminista y una reacción de hostilidad hacia los cambios profundos que ha vivido la sociedad española" en materia de igualdad.
La percepción sobre la inmigración también se ha endurecido. El porcentaje de jóvenes que exige adaptación a los inmigrantes ha aumentado del 47% al 72%, y un 62% asocia la inmigración con un aumento de la delincuencia. Pérez explica que "está calando el discurso que interpreta la migración como una amenaza", aunque sea compatible con una visión utilitarista que reconoce su necesidad económica pero sin los mismos derechos.
El reto de la emancipación y la educación
La dificultad para llevar a cabo un proyecto de vida es una de las grandes preocupaciones. Los jóvenes puntúan con un 6,7 sobre 10 la dificultad de acceder a una vivienda, y con un 6,2 la de lograr la independencia económica. En este contexto, las prioridades se vuelven más individualistas. Antonia lo resume así: "Sé lo que está pasando, sé de lo que nos afecta, pero priorizo mi estabilidad en estos momentos".
En el ámbito educativo, Mayte Ortiz, directora general de la Fundación SM, alerta sobre el aumento del abandono escolar por motivos económicos. "Cada vez más jóvenes dejan de estudiar, no porque quieran, sino porque no pueden permitírselo", lamenta. Ortiz subraya que "las desigualdades de origen siguen pesando mucho", ya que los jóvenes de entornos vulnerables cuentan con menos recursos de apoyo, lo que limita sus expectativas y proyectos de vida.
Finalmente, el informe muestra un cambio en los hábitos de ocio, que se orientan hacia el ámbito digital y doméstico en detrimento del ocio nocturno. Antonia explica que "hoy en día está muy de moda el ser sano" y que prefiere planes tranquilos. "Yo, personalmente, prefiero quedarme en mi casa leyendo que salir de fiesta, y al otro día tener resaca", concluye.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.