¿Por qué las peluquerías seguirán abiertas durante el estado de alarma?
Estos establecimientos se han convertido para muchas personas mayores en parte fundamental de su aseo
¿Por qué las peluquerías seguirán abiertas durante el estado de alarma?
Madrid - Publicado el - Actualizado
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este sábado la puesta en marcha del estado de alarma. Las medidas para hacer frente al coronavirus "son drásticas y van a tener consecuencias", ha analizado Sánchez desde la Moncloa. El Ejecutivo tambiÉn ha advertido que no le va a temblar la mano para ganar la batalla al virus. Esta declaración del estado de alarma afecta a todos los ciudadanos en territorio español durante 15 días. A partir de este domingo 15 de marzo, la autoridad competente en todo el territorio será el Gobierno de España y los ciudadanos deberemos seguir escrupulosamente las medidas adoptadas.
Como hemos comentado, las restricciones adoptadas, pese a ser acertadas, son realmente duras y afectan de manera directa a las libertades de todos las personas. Aunque, la decisión de incluir entre los negocios que permanecerán abiertos pese al estado de alarma las peluquerías y las tintorerías, ha sorprendido a muchos ciudadanos.
Según fuentes del Gobierno, estas medidas estarían destinadas a cumplir, por razones de higiene y por la intención de alterar solo lo mínimo posible la vida de la gente, las necesidades básicas de muchas personas que son dependientes de estos servicios. En el caso de las tintorerías o lavanderías, es evidente. Hay multitud de personas que no tiene lavadora en casa y no pueden lavar a más de 60 grados, como es recomendable para la ropa, sábanas y toallas de las personas contagiadas o con síntomas. Esa es una de las razones que dan las fuentes para excluir a estas actividades del cierre de los comercios.
En lo que respecta a las peluquerías, el Gobierno atiende en este caso al hecho de que se han convertido para muchas personas mayores en parte fundamental de su aseo, ya que no pueden lavarse la cabeza, así como una rutina de su vida cotidiana, que se pretende alterar solo lo imprescindible para frenar la expansión del virus. En ambos casos, las fuentes del Gobierno precisan que se trata de perjudicar lo menos posible al pequeño comercio.