TOROS | 4ª de Fallas

José Garrido y una notable novillada de El Parralejo

Interesante la última novillada con picadores de la Feria de Fallas celebrada este miércoles. Y todo por una buena novillada de El Parralejo que tuvo como cumbre un quinto novillo premiado con la vuelta al ruedo y un novillero triunfador, José Garrido, que abrió la puerta grande de Valencia cortando un total de tres orejas.

José Garrido en su salida a hombros en Valencia. TOROSVALENCIA.COM

José Garrido en su salida a hombros en Valencia. TOROSVALENCIA.COM

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Valencia, miércoles 12 de marzo de 2014. 4ª de Fallas. Un cuarto de plaza. Novillos de El Parralejo, bien presentados aunque desiguales de hechuras y de buen juego en conjunto. Destacó el encastado 4º, y sobre todo, el bravo 5º, premiado con la vuelta al ruedo. Román, silencio y saludos. Francisco José Espada, silencio tras aviso y oreja. José Garrido, oreja tras aviso y dos orejas. Hubo novillos y hubo novilleros. Todo con matices, todo subjetivo. Pero la verdad es que las dos horas y media de festejo se pasaron en un santiamén porque hubo interés en la novillada de El Parrelejo. Sobre todo en los novillos lidiados en cuarto y quinto lugar. Novillos de alta nota. Y un novillero que sigue en racha y ha firmado un sobrasaliente inicio de temporada. José Garrido. El pacense sumó a su triunfo el pasado fin de semana en Olivenza la puerta grande de Valencia. Tres orejas y la sensación de que hay madera para apostar.Todo comenzó en el tercer novillo, un puntito más alto que el resto de sus hermanos. Garrido se hizo presente pronto para enjaretar un buen ramillete de verónicas. Muy a compás, acompañando perfectamente con la cintura y abrochando con una buena media. Después, el pique en quite con Román. En su turno el valenciano aunque sin terminar de rematar y después Garrido por chicuelinas. Román volvió para firmar un ajustado quite por gaoneras y el extremeño cerró por verónicas. No le importó a Garrido abusar de un buen novillo que aún todavía tuvo correa para permitir al pacense realizar una faena seria, de novillero ya hecho y cuajado. El inicio, rodilla en tierra, y ya incorporado, Garrido supo conducir con mando y temple las embestidas de su oponente. Pese a que el de El Parralejo acabó yendo a menos, quedó la sensación de que el novillero supo aprovecharlo al máximo. La estocada, y un descabello, dieron paso a la oreja.Pero la gran faena de José Garrido llegó en el sexto. De nuevo manejó con gusto el capote, pero donde dio la talla fue con la muleta. Temple, clase y gusto a partes iguales para conducir con ritmo las nobles embestidas del utrero de El Parralejo. El pacense tiró de clase para ir desgranando tandas de nivel creciente. Labor de novillero maduro que apunta a cotas mayores. La estocada, paso previo a la concesión del doble trofeo. Valencia ha confirmado la progresión de José Garrido.Abrió plaza un novillo de El Parralejo que tuvo cierta movilidad pero al que le faltó clase en sus viajes. Román pronto se lo sacó a los medios pero no terminó de cogerle el punto al novillo. Las tandas no terminaron de salirle limpias y abusó de la pierna retrasada y de la posición al hilo. A izquierdas hubo algún natural más largo pero también un desarme que dejó sin continuidad al trasteo. El final, por ajustadas bernadinas antes de un pinchazo y de un espadazo del que salió rebotado el valenciano.Y donde no terminó de encontrarse Román fue con el encastado cuarto. El novillo sacó movilidad y repetición. Exigía el novillo. El valenciano sumó muchos pases, pero sin reposo ni mando sobre la embestida del utrero de El Parralejo. Faltó reposo y sobraron prisas. Con su puntito de huidizo, el novillo siguió embistiendo hasta el final. Una estocada y un descabello antes de la fuerte ovación al novillo. La que saludó Román sonó más a ánimo de sus paisanos.El segundo novillo, cuajado de carnes, tuvo escasa fortaleza. Acusó una voltereta en los primeros compases de la lidia y llegó al último tercio rebrincado. Francisco José Espada mostró su verdor y a su labor le sobraron demasiados enganchones. Lo intentó por ambos pitones pero su faena nunca tuvo entidad.Mejoró y mucho Espada con el bravo quinto. Un gran ejemplar de El Parralejo que embistió con humillada y encastada nobleza de principio a fin. Se fue a la puerta de chiqueros el madrileño para recibirlo a portagayola. Después, muleta en mano, Espada supo conducir con largura las notables embestidas del novillo. Aunque con alguna desigualdad, el novillero estuvo a la altura de un gran novillo y dejó momentos de buen toreo. Pinchó antes de la estocada, pero eso no fue óbice para la concesión del trofeo. El novillo tuvo como premio la vuelta al ruedo póstuma.

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