Un funeral para la esperanza

Ya puedes escuchar la línea editorial COPE de este viernes 30 de enero de 2026

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Nada hay más elocuente después de una tragedia que las lágrimas que expresan el dolor de los corazones desgarrados por la pérdida de los seres queridos. 

Ayer, en Huelva, durante el funeral por las cuarenta y cinco víctimas del accidente ferroviario en Adamuz, celebrado de forma multitudinaria en el Palacio de Deportes “Carolina Marín”, las lágrimas se convirtieron en oración y en compromiso de toda la sociedad con las víctimas. 

La celebración de la eucaristía fue, una vez más de forma natural, incluso para los no creyentes, el lugar en el que España entera mostró su rostro de humanidad solidaria. La Iglesia se manifestó como el lugar del encuentro, de la acogida, de la compañía. 

Fuera de toda polémica, el funeral organizado por la diócesis de Huelva, al que acudieron los Reyes de España, ha servido para mostrar que el dolor siempre debe ser acompañado y, como señaló en la homilía el obispo de Huelva, monseñor Santiago Gómez Sierra, “incluso en la noche más oscura, levantando los ojos a Dios podemos vislumbrar un rayo de luz y de esperanza”.

El funeral tuvo un momento destacado cuando en nombre de las víctimas y sus familias habló Liliana Sáenz, hija de la fallecida Natividad de la Torre. 

En su intervención los agradecimientos dieron paso al compromiso de que “lucharemos para que nunca haya otro tren, pero lo haremos desde la serenidad, desde el alivio, desde la paz”. 

Intervención que concluyó con una extensa y sentida oración poética a la Virgen, invocando a las distintas advocaciones marianas tan queridas en Andalucía, y concluyendo con una firme proclamación de esperanza cristiana.