Línea editorial: el fenómeno 'Hakuna'
Este fin se colgaba el cartel de no hay billetes en un concierto del grupo Hakuna, celebrado en el madrileño Palacio de Vistalegre

Línea editorial: el fenómeno 'Hakuna'
Madrid - Publicado el - Actualizado
2 min lectura
Este fin se colgaba el cartel de “no hay billetes” en un concierto del grupo Hakuna, celebrado en el madrileño Palacio de Vistalegre. Nada tendría de especial, si no se tratara de un grupo de música católica, que ha sido capaz de colarse en las listas de canciones más escuchadas en las principales plataformas digitales. Una propuesta nacida para evangelizar, con un acento eminentemente juvenil, que afirma con desparpajo que quiere seguir a Cristo vivo en la Eucaristía y aprender así a vivir arrodillados ante el prójimo, ante la vida y ante el mundo.
Ese es el sencillo secreto que han tratado de descubrir estos días en numerosos medios, que sorprendidos por el alcance de esta novedosa realidad, se han preguntado qué está pasando aquí. Como todo fenómeno de este tipo, despierta asombro y, de primeras, un cierto recelo, que no es exclusivo de los alejados de la fe. Por supuesto que todos necesitamos discernimiento permanente en nuestro camino de fe, que nadie se convierte por una idea, que abrazar la fe supone tener un encuentro personal con Cristo; pero es evidente también que la música puede ser un medio privilegiado para ello. Hakuna es, además, mucho más que un grupo de música. Su crecimiento en tantos lugares en torno a las adoraciones, los cursos prematrimoniales, sus incipientes obras sociales, o las paradas que llaman elocuentemente “God stop” en medio de nuestro mundo acelerado, bien merecen una mirada alejada de la simplificación y el prejuicio estéril.
Los movimientos y asociaciones eclesiales testimonian ante el mundo la riqueza de los dones que el Espíritu derrama y que se concretan en los diversos carismas, muchos y distintos, pero todos con un mismo origen. Ahí, como el propio grupo canta, está el desafío de ser todos uno para que el mundo crea, y para que lo haga, por qué no, cantando lo que vive y viviendo, con coherencia y alegría, aquello que canta.



