Boletín

20 de marzo

El caso del cardenal Barbarin

El Papa Francisco no ha aceptado la renuncia que le ha presentado el arzobispo de Lyon

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Tiempo de lectura: 1'Actualizado 19:33

La decisión del Papa Francisco de no aceptar la renuncia que le ha presentado el arzobispo de Lyon, Philippe Barbarin, ha provocado una inusitada reacción en algunas asociaciones de víctimas de abusos en Francia, que han llegado a insultar al Papa acusándole de traición. Estas acusaciones fuera de tono son profundamente injustas, tanto por lo que se refiere al Papa y a su compromiso de luchar contra cualquier tipo de abuso en la Iglesia, como respecto al proceso judicial que está pendiente de sentencia definitiva.

En el caso del cardenal Barbarin, que fue condenado en primera instancia a seis meses de prisión por no denunciar a la Justicia a un sacerdote acusado de abusos, hay que tener en cuenta todos los datos del proceso para no convertir la sentencia de parte de la opinión pública en el juicio definitivo. Son muchos los indicios a lo largo del proceso que apuntan a una duda más que razonable sobre lo dictaminado por el tribunal francés. Recordemos que la propia fiscalía no solicitaba condena y ha decidido apelar, lo mismo que ha hecho el propio cardenal Barbarin. Por otra parte, su decisión de apartarse del gobierno de la diócesis de Lyon responde a la necesidad de pacificar los ánimos y favorecer un clima de unidad eclesial.

Pero en la rabiosa reacción de algunos contra el Papa nos topamos con un aspecto no desdeñable en esta cuestión. Algunos pretenden convertir este tema en una causa general contra la Iglesia con un afán justiciero que no admite entrar en cada situación con las debidas garantías y matices. Y el Papa, en su lucha incansable contra los abusos, no está dispuesto a asumir esos esquemas ideológicos.

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