La verdadera fortaleza de Europa
"Si la UE sobrevive a la emboscada histórica a la que le someten hoy EE. UU., Rusia y China, una imagen quedará como icono"
Madrid - Publicado el
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Si la UE sobrevive a la emboscada histórica a la que le someten hoy EE. UU., Rusia y China, una imagen quedará como icono: los ministros de Dinamarca y Groenlandia en Washington. Es la cultura del pacto y del consenso, en la que la representante de una población de 50.000 habitantes, amparada por el imperio de la ley, se sienta de igual a igual con los representantes de la superpotencia. Esta es la base de la mirada tan hostil que dirige a Europa la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU. Lo revelador es que lo hace no tanto como competidora comercial, sino desde las premisas de una guerra cultural contra una Unión que el movimiento MAGA identifica con un Leviatán burocrático.
Claro que algo de verdad hay en las críticas. Lo ha puesto en evidencia el Informe Draghi, por encargo de la Comisión. Pero la necesidad de ajustes no puede eclipsar las enormes ventajas de un modelo que es hijo del mejor parlamentarismo europeo. Con pocas excepciones, entre ellas España, la norma en el continente han sido los gobiernos de coalición, como de facto sucede hoy en Bruselas. Ningún partido obtiene todo lo que desea, pero la representatividad es mayor y se facilita la estabilidad con políticas a largo plazo, en particular los sistemas de protección social europeos. El modelo, inexplicable sin la tragedia de las dos guerras mundiales, se ha sustentado en grandes consensos sociales, hoy seriamente debilitados. Reconstruir y actualizar esos consensos es el gran reto para esta generación de europeos. Es la cultura del pacto y la legalidad, no el ideal del líder fuerte, lo que puede volver a hacer a Europa grande de nuevo.