Ucrania: paz justa y duradera
La que iba a ser una guerra relámpago se ha convertido en un largo conflicto con millones de muertos, refugiados y desplazados
Madrid - Publicado el
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En estas horas se cumple el cuarto aniversario de la invasión de Ucrania por parte de Rusia. La que iba a ser una guerra relámpago para privar al pueblo ucraniano de su soberanía se ha convertido en un largo conflicto con casi dos millones de muertos y diez millones de refugiados y desplazados. Las negociaciones de paz no han prosperado: Putin exige una cesión de terreno en la región de Donbás que es inadmisible. No parece haber salida en un laberinto que, o bien conduce a una paz injusta, o una prolongación del conflicto durante años con una gran pérdida de vidas humanas y un gran sufrimiento para la población civil. Moscú está convencido de que en una guerra de desgaste puede ganar.
Ante este trágico aniversario, el Papa ha hecho un llamamiento a un alto el fuego inmediato, a que callen las armas y se refuerce el diálogo. La petición de León XIV no solo es de carácter moral, desde el punto de vista político y militar, un alto el fuego que no implique definiciones territoriales es lo más realista.
En su intervención ante el Cuerpo Diplomático el Papa insistió en algo que viene diciendo desde que fue elegido: pidió “soluciones justas y duraderas que protejan a los más vulnerables y devuelvan la esperanza a las personas afectadas”. No es una solución justa que el precio de la paz sea la perdida de la soberanía de Ucrania. No sería una paz duradera la que no garantizase con herramientas eficaces de disuasión el freno a las intenciones expansionistas de Putin. Europa no puede dejar de comprometerse en el apoyo al pueblo ucraniano y a la causa de la democracia.