La trayectoria insostenible del ministro Marlaska
Ya puedes escuchar la Línea Editorial de esta tarde del 19 de febrero
Madrid - Publicado el
1 min lectura
La denuncia por presunta violación de una agente de la Policía Nacional contra el Director Adjunto Operativo del cuerpo ha desencadenado una crisis que debería resultar definitiva para Fernando Grande-Marlaska. La acusación, con fuertes indicios de verosimilitud, apunta de forma directa al ministro, quien convirtió a José Ángel González en uno de sus colaboradores más próximos. Cabe recordar que desde el ministerio se llegó a maniobrar para prolongar la vida laboral y el nombramiento del ahora denunciado.
La actitud que el ministro exhibió este miércoles en el Congreso resulta inaceptable. Fernando Grande-Marlaska afirmó que solo dimitiría si se lo pedía la víctima, trasladando así a la denunciante una responsabilidad que le corresponde a él en exclusiva o, en su defecto, al presidente del Gobierno. La situación resulta insostenible también por la propia trayectoria de Marlaska al frente del Ministerio del Interior. Episodios como la crisis de la valla de Melilla, con un número todavía incierto de personas fallecidas; el escándalo de Pérez de los Cobos, a quien se destituyó como Jefe de la Comandancia por no informar de investigaciones judiciales que afectaban al Gobierno; o la negligente gestión del asesinato de dos guardias civiles en Barbate a manos de narcotraficantes deberían haber motivado su destitución hace ya tiempo. A la vista de esta trayectoria cabe preguntarse por qué el jefe del Ejecutivo lo mantiene en el Consejo de ministros y por qué el propio ministro, por responsabilidad y pundonor, no opta por una dimisión que resulta casi imperativa.