La tiranía del lenguaje Orwelliano

El lenguaje ya no es el medio preferido por los seres humanos para conocerse y relacionarse entre sí

Redacción digital

Madrid - Publicado el

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Ha pasado bastante desapercibido un excelente discurso que el papa León XIV pronunció este pasado viernes a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede. En él aborda con gran claridad una buena cantidad de temas que, al no coincidir con la corrección de la opinión publicada, han quedado inmediatamente fuera del foco de atención.

Uno de esos temas tiene que ver precisamente con el ámbito de la comunicación. Dice el Papa que hoy en día, el significado de las palabras es cada vez más fluido y los conceptos que representan son cada vez más ambiguos. El lenguaje ya no es el medio preferido por los seres humanos para conocerse y relacionarse entre sí.

Además, en las contorsiones de la ambigüedad semántica, el lenguaje se está convirtiendo cada vez más en un arma con la cual engañar, o golpear y ofender a los oponentes. Es doloroso ver cómo, especialmente en Occidente, el espacio para la verdadera libertad de expresión se está reduciendo rápidamente. Al mismo tiempo, se está desarrollando un nuevo lenguaje al estilo orwelliano que, en un intento por ser cada vez más inclusivo, acaba excluyendo a quienes no se ajustan a las ideologías que lo alimentan.  

Como bien subraya León XIV, puede parecernos una cuestión accidental pero no lo es, porque la tiranía que también se puede ejercer mediante el lenguaje, acaba por tener consecuencias que terminan restringiendo los derechos fundamentales, empezando por la libertad de conciencia o la libertad expresamente religiosa que, como recordó Benedicto XVI, es el primero de todos los derechos humanos, porque expresa la realidad más fundamental de la persona.