El riesgo de convertir a la IA en un nuevo ídolo pagano
El modelo de la concentración de poder, que fracasó en el siglo XX, está de vuelta con las tecnológicas
Madrid - Publicado el
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Según el manifiesto de Alex Karp, director ejecutivo de Palantir, compañía de referencia en el análisis de datos y socio estrecho del Pentágono, la civilización occidental está amenazada y solo la IA y las grandes tecnológicas podrán defenderla de sus enemigos, para lo cual es necesario abandonar mitos como la democracia, que debilitan a las naciones fuertes e impiden la innovación.
Al oír cosas como este manifiesto es fácil pensar en las extravagancias de ciertos millonarios de Silicon Valley o en sus fantasías transhumanistas. En lo que no hay duda, sin embargo, es en el poder disruptor de la IA y en la vulnerabilidad de nuestras sociedades, como ha ejemplificado en los últimos días el último modelo desarrollado por Anthropic, capaz de tumbar el sistema de seguridad informático más sofisticado del planeta.
Nadie quiere una tecno-oligarquía en la que unas pocas compañías controlan la economía mundial, pero menos todavía desea nadie quedarse atrás en esta carrera. Incluso la Europa adalid de la libre competencia sueña con sus propios campeones empresariales. El modelo de la concentración de poder, que fracasó en el siglo XX, está de vuelta con las tecnológicas. O eso dicen ellas, con un discurso que es cualquier cosa, menos desinteresado. Y frente al cual solo cabe una actitud sensata: prudencia. Sin minusvalorar sus avances, pero sin convertirlos en nuevos ídolos ante los que cualquier sacrificio estaría justificado.