Resultados impredecibles

Trump y Netanyahu se han embarcado en una guerra que tiene como objetivo un cambio de régimen

Redacción digital

Madrid - Publicado el

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El incendio bélico iniciado con el bombardeo de Irán el sábado se extiende por todo Oriente Próximo en un proceso que era previsible. Hezbolá, la milicia proiraní que controla importantes zonas del Líbano que ha atacado Israel. Tel Aviv ha respondido bombardeando Beirut y el sur del país. Los países del Golfo también se han implicado en un conflicto que alcanza una magnitud muy preocupante. Los resultados son impredecibles.

Trump y Netanyahu se han embarcado en una guerra que no tiene como objetivo acabar con el programa nuclear de Irán sino un cambio de régimen. Ante la perspectiva de su desaparición, la República Islámica ya no tiene nada que perder. En las últimas horas ha dejado claro que no está dispuesta a abandonar. El presidente estadounidense y el primer ministro israelí no van a utilizar tropas terrestres y han hecho un llamamiento a la población iraní para que se levante. Sabemos que la capacidad de represión del régimen de Teherán es muy grande, así que estamos ante una guerra que puede provocar un caos prolongado.

Trump se ha visto arrastrado y se ha dejado arrastrar hacía un conflicto en el que el objetivo es muy difícil de alcanzar y los daños que puede provocar son muchos. Netanyahu, empeñado en su supervivencia política y en el rediseño del mapa de Oriente Próximo, invoca el derecho de Israel a defenderse para justificar una guerra ofensiva que, a la larga, puede empeorar la seguridad de la región. Esta guerra tiene escasas posibilidades de éxito y se podría haber evitado utilizando la vía diplomática. El tiempo mostrará si produce males mayores que los que se intenta eliminar.