línea editorial 29/1/2026

Un presidente ausente

Pedro Sánchez estaba llamado a comparecer este jueves en el Senado para dar explicaciones sobre el terrible accidente de Adamuz que ha costado la vida a 45 personas. Lejos de someterse a las legítimas preguntas de la Cámara Alta, el presidente optó por no acudir, a pesar de que en su agenda oficial no figuraba actividad alguna

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Pedro Sánchez estaba llamado a comparecer este jueves en el Senado para dar explicaciones sobre el terrible accidente de Adamuz que ha costado la vida a 45 personas. Lejos de someterse a las legítimas preguntas de la Cámara Alta, el presidente optó por no acudir, a pesar de que en su agenda oficial no figuraba actividad alguna. Cuando el 11 de febrero Sánchez comparezca en el Congreso para dar razón del colapso ferroviario y de esta tragedia, habrán pasado ya 24 días desde el accidente.  

Conviene recordarlo que el presidente del Gobierno es el responsable último de nombrar a los ministros de Transporte, entre los que se cuentan José Luis Ábalos o el actual titular de la cartera, Óscar Puente. Por este motivo, el estado de las infraestructuras y la seguridad de quienes viajan en ellas forman parte, en última instancia, de su responsabilidad política. A falta de que se esclarezcan en detalle las causas del accidente, hay un hecho incuestionable: el presidente debe comparecer, ofrecer explicaciones y asumir, con la diligencia debida, las responsabilidades políticas que correspondan.

El presidente ni siquiera ha sido capaz de acudir al funeral celebrado en Huelva, donde tenía el deber institucional y moral de estar para brindar su apoyo y su cercanía a las víctimas del accidente y a sus familias. El escapismo de Sánchez no debería sorprender a nadie, pero cuando se produce en un contexto tan sensible como este, se vuelve sencillamente injustificable.

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