Navalni: la fuerza de la conciencia
El opositor ruso fue envenenado utilizando una toxina letal que se encuentra en una rana
Madrid - Publicado el
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Este fin de semana se ha confirmado lo que desde su muerte ya sabíamos: el opositor ruso Alexei Navalni no perdió la vida de forma natural después de dar un paseo en la prisión IK-3, como dijeron las autoridades rusas. Fue envenenado utilizando una toxina letal que se encuentra en una rana. Lo han confirmado, en un comunicado conjunto, el Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos. Navalni murió envenenado en 2024, después de que ya lo intentaran envenenar en 2020. Y, a pesar de ello, decidió volver a Rusia desde Alemania, donde lo habían tratado.
Sabía que su lucha por la libertad, con toda probabilidad, le costaría la vida. Estaba convencido de que si no tienes un motivo para arriesgarte hasta poner en peligro tu existencia no tienes un motivo para vivir una vida digna.
Navalni fue un ejemplo de lo seria que puede llegar a ser la lucha por la democracia. Fue también un ejemplo de libertad, porque ni la cárcel ni la tortura lo sometieron. Fur envenenado por asumir su responsabilidad frente a un poder inhumano. Su vida y su muerte fueron el testimonio de que el principal motor de la vida no tiene por qué ser el interés. Su historia es la historia de la fuerza de la conciencia que no se somete. Su experiencia religiosa le permitió distanciarse de una alianza entre el trono y el altar que solo sirve para intentar justificar la tiranía. Le debemos a Navalni agradecimiento por recordarnos nuestra dignidad, que una persona leal a su conciencia es irreductible.