Motivos para la esperanza en Venezuela
La liberación de presos políticos se produjo aquí en el marco de una transición pactada entre los herederos moderados y pragmáticos del franquismo con las fuerzas democráticas
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Con todas las precauciones por la falta de perspectiva temporal, el anuncio de una amnistía general en Venezuela puede suponer un auténtico punto de inflexión. Se la ha comparado con la ley de amnistía de 1977 en España, aunque las diferencias son evidentes. La liberación de presos políticos se produjo aquí en el marco de una transición pactada entre los herederos moderados y pragmáticos del franquismo con las fuerzas democráticas, mientras que Venezuela es hoy un país intervenido por EE. UU.
En este sentido, puede resultar más oportuno el ejemplo de Alemania, Italia o Japón, que emergieron tras la II Guerra Mundial como exitosas democracias. También la República Bolivariana es hoy un país derrotado. No en el campo de batalla. La dimensión de la derrota venezolana la dan el colapso de su economía y los ocho millones de refugiados y migrantes exiliados en otros países.
Ahora, por primera vez, la ley de amnistía ha conseguido que muchas de estas personas se planteen regresar. Ese es el verdadero termómetro del cambio, que dependerá de que haya medidas reales de apertura política.
En su reciente intervención ante el Senado norteamericano, el Secretario de Estado, Marco Rubio, habló de un plan en tres fases: primero estabilización, después recuperación y, por último, transición a la democracia.
En la práctica, sin embargo, solo el regreso de los refugiados hará posible la reactivación económica, de igual forma que solo una mejora visible de las condiciones de vida de la población desactivará los núcleos de resistencia chavista que, por ahora agazapados, esperan su oportunidad de contraatacar.