El mensaje de la Semana Santa
El cristianismo es memoria de la vida de Jesús que murió para dar vida al mundo
Madrid - Publicado el
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Durante estos días, las calles y plazas de España se engalanan para acompañar las sublimes expresiones artísticas de los últimos momentos de la vida de Jesús de Nazaret. La afluencia masiva de personas en los actos de devoción, en las estaciones de penitencia y en las carreras procesionales confirma que, junto al innegable atractivo cultural, hay una búsqueda intensa de sentido, que aflora de diversas formas y que encuentra respuesta en la celebración de las comunidades cristianas en la liturgia solemne y esencial de estos días. La Semana Santa es una expresión privilegiada de la belleza de la fe que sale al encuentro del drama humano, de su búsqueda de verdad, de justicia y de paz.
Los primeros seguidores de Jesús de Nazaret, al mirar la cruz, veían el abrazo de Cristo al mundo. Un mundo que sigue lastrado por guerras, divisiones y abandonos. La cruz, símbolo romano del oprobio, sigue siendo revolucionaria porque no habla sólo del sufrimiento, sino del amor. El cristianismo es memoria de la vida de Jesús que murió para dar vida al mundo, recordándole que no está a la deriva, ni en las manos de los poderosos, sino que Dios le ofrece un camino real y practicable hacia la plenitud de su existencia. El mensaje que nos deja este mosaico de belleza en las calles y plazas nos habla de lo esencial de la propuesta cristiana: que sólo el misterio del amor de Jesucristo, el Verbo encarnado que se entregó por nosotros, es digno de fe. Él, que ha muerto y ha vuelto a la vida, ha iniciado una historia que sigue presente a través del signo humilde y elocuente del pueblo cristiano en medio de las vicisitudes del mundo.