línea editorial 13/4/2026
Hungría: la libertad como tarea política
El ahora derrotado Viktor Orbán, primer ministro de Hungría durante dieciséis años, se presentaba a sí mismo como el dirigente europeo que encarnaba la defensa de los valores cristianos
Madrid - Publicado el
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El ahora derrotado Viktor Orbán, primer ministro de Hungría durante dieciséis años, se presentaba a sí mismo como el dirigente europeo que encarnaba la defensa de los valores cristianos. En realidad, Orbán hacía una selección de valores que instrumentalizaba al servicio de su ideología nacionalista.
La Comisión de Venecia señaló que Orbán restringía la libertad religiosa al supeditar el establecimiento en el país de las Iglesias al control del Estado. Orbán, en nombre de la religión, limitaba la libertad religiosa. Uno de los rasgos decisivos de un verdadero líder cristiano es aceptar y fomentar la separación de Iglesia y Estado y reconocer que la verdad solo es accesible a través de la libertad. Orbán ha tenido una política hacia los migrantes y los refugiados que ha estado muy distante de lo que han defendido los últimos Papas.
La concepción política del ya ex primer ministro húngaro también ha tenido consecuencias para la separación de poderes y para la vida democrática. La reforma del sistema judicial impulsada en 2017 ha supuesto una limitación de la independencia de los magistrados, que pueden ser acosados cuando sus resoluciones no coinciden con las posiciones del Ejecutivo.
Orbán ha practicado durante estos años la “democracia de la investidura”, una forma de limitación de la democracia que consiste en justificar que quien gana las elecciones y es elegido primer ministro por el Parlamento, tiene derecho a controlar todas las instituciones. El nuevo Gobierno tiene la tarea de recuperar la libertad en toda su extensión, en muchos frentes.