Europa busca su hueco en un mundo en crisis
Lo peor de esta situación para los Veintisiete es asistir como convidados de piedra a acontecimientos que tienen un profundo impacto en el continente
Madrid - Publicado el - Actualizado
1 min lectura
El Consejo Europeo celebrado ayer debía haberse centrado en la reactivación de la economía y en medidas para mejorar la competitividad y revertir la desindustrialización del continente. La agenda de la cumbre hubo de rehacerse para abordar la enésima crisis geopolítica de la era Trump. Había esta vez cierto consenso de partida, que no es poco en los últimos tiempos. Se podría resumir en un tímido rechazo al unilateralismo de Washington y en una condena inequívoca y firme a las acciones de Irán en el estrecho de Ormuz, sin descartarse algún tipo de acción en el futuro, eso sí, cuando la guerra haya terminado.
Lo peor de esta situación para los Veintisiete es asistir como convidados de piedra a acontecimientos que tienen un profundo impacto en el continente y en su economía. El debate se ha complicado aún más con el boicot húngaro a un préstamo a Ucrania, y con la propuesta lanzada por el primer ministro belga de normalizar las relaciones con Rusia, después de que Washington haya flexibilizado las sanciones a su petróleo.
Ese deshielo con Moscú sería lógico si, con ello, se facilitara el final de la guerra, pero la realidad es que el acuerdo está en manos de Trump y Putin. Otra vez el frustrante muro de la irrelevancia.
Por ello, mientras avanza paso a paso hacia una autonomía estratégica que tardará todavía años en llegar, el reto para Europa debería ser mucho más simple: seleccionar bien unos pocos objetivos geopolíticos que sí pueda cumplir, mientras se evita a toda costa que la unidad del bloque salga hecha trizas de esta sucesión de episodios de crisis.